Este emblemático espacio del distrito madrileño de San Blas-Canillejas se considera Bien de Interés Cultural, desde el 3 de septiembre, en la categoría de Patrimonio Histórico, por su valor histórico, urbanístico y paisajístico
E
n el distrito de San Blas-Canillejas, concretamente en la calle Alcalá 527, se alza un emblemático parque de Madrid: la Quinta de los Molinos. Este jardín de uso público, catalogado como histórico, acaba de ser declarado ahora Bien de Interés Cultural (BIC) por la Comunidad de Madrid, (BIC), en la categoría de Patrimonio Histórico, por su gran valor histórico, urbanístico, paisajístico y botánico.
Limita al norte con la calle Juan Ignacio Luca de Tena, al sur con la calle Alcalá, al este con la avenida 25 de septiembre, y al oeste con la calle Miami y forma parte, junto a Torre Arias y El Capricho, del eje de quintas localizadas en la antigua carretera de Aragón, que actualmente es la calle de Alcalá.

La protección como BIC se refiere tanto la vegetación de la Quinta de los Molinos como a su patrimonio arquitectónico, es el caso del Palacete de Cort, una de las obras más relevantes del arquitecto César Cort; la Casa del Reloj, complejo situado en la entrada; las antiguas cocheras y almacenes; la lavandería, la pista de tenis, y el invernadero.
Actualmente, algunos de los espacios de la Quinta tienen uso cultural
Inicialmente, la Quinta de los Molinos fue una finca de recreo rústica y urbana, cuyo entramado constituye un claro ejemplo de la arquitectura prerracionalista madrileña de principios de siglo XX. Este parque cuenta con dos zonas diferenciadas. Una al norte, de estilo romántico y paisajista; y otra al sur, de carácter mediterráneo y agrícola.

En su interior, los usuarios encuentran múltiples edificios y construcciones declaradas de alto interés por la Comunidad de Madrid. El Palacete, por ejemplo, que se sitúa junto al camino de la Guindalera y cuyo edificio actual es resultado de varias reformas realizadas por su autor entre 1939 y 1954 sobre una estructura anterior, es utilizado hoy en día como espacio cultural. Cuenta con una programación permanente que persigue inculcar la creatividad a los jóvenes desde la infancia, de 0 a 16 años.
De igual modo, destaca la Casa del Reloj, construida en 1925 como lugar residencial y que, desde 2023, es un centro cultural orientado a la educación patrimonial. En este observatorio, se desarrollan diferentes talleres formativos, conferencias, actividades y exposiciones.
Estos monumentos están rodeados por estanques, fuentes, lagos y albercas, así como por grandes extensiones de arbolado. Olivos, pinos o eucaliptos dan vida a los senderos de tierra que recorren la finca. El Palacete cuenta con unos jardines geométricos en su entorno, que se relacionan con las fachadas, siguiendo los preceptos del Secesionismo Vienés.
Pero, sin ninguna duda, la joya de la corona son los almendros. Estos árboles ofrecen un maravilloso espectáculo cuando florecen entre los meses de febrero y marzo, dependiendo de la climatología.
El agua jugó un papel decisivo en la configuración del parque
La Quinta de los Molinos se caracteriza por sus dos molinos, -Molino de la Casa del Reloj y Molino de la Rosaleda-, de los cuales recibe su denominación. Ambos se trajeron de Estados Unidos en 1920 y, en un principio, servían para extraer agua de pozos y manantiales subterráneos que se utilizaba para regar la superficie del lugar.
Esto propició la creación de numerosas albercas y balsas para el almacenamiento y la distribución del agua. También se levantaron fuentes que cumplían con una doble función decorativa y de abastecimiento. Como resultado, se creó un complejo sistema de circulación de agua en toda la parte norte de la Quinta.

El creador de la Quinta de los Molinos
Los orígenes de la Quinta de los Molinos se remontan al siglo XX, concretamente, al año 1920, cuando el conde de Torre Arias cedió unos terrenos al prestigioso arquitecto e ingeniero alicantino don César Cort, como pago por levantar un palacete en la calle Martínez Campos.
Inspirado en las fincas agrícolas de su tierra, Cort comenzó a crear un entorno único, cuyo núcleo originario fue el entorno del palacete y la zona situada al norte del camino de Trancos o de la Quinta. El resto de la finca es el resultado de varias adquisiciones que realizó Cort hasta los años sesenta.

Tras su muerte en 1978, la zona quedó semiabandonada. No obstante, en 1982, los herederos llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid y la finca pasó a ser patrimonio municipal. De esta manera, debido a su importancia, se inició un proceso de restauración que culminó incluyendo al lugar en el catálogo de Parques y Jardines Históricos de especial protección del Ayuntamiento.
Actualmente, el acceso a la Quinta de los Molinos es gratuito. El parque es accesible en la mayor parte de los recorridos y partes principales, y se puede visitar de 6:30 a 22 horas, durante todo el año. Cómo llegar:
- Líneas de autobús: 104; 105; 77; L5.
- Líneas de metro: L5, estación Suanzes.


El agua jugó un papel decisivo en la configuración del parque







