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Cerro San Pedro, con nieve: un ‘cerro isla’ en la Sierra de Guadarrama

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Cerro San Pedro - Tres Cantos al fondo

Aunque no es habitual, el Cerro San Pedro ha cambiado su tono pardo por el blanco gracias a la nieve

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Braulio Hernández, de Tres Cantos, nos cuenta su experiencia de estos días pasados:

Desde hace 24 años lo oteo desde la buhardilla. He pasado muchas veces por sus faldas en bicicleta de montaña. Siempre lo tengo en el horizonte cuando salgo a hacer running por la periferia de Tres Cantos. E, inexplicablemente, durante muchísimos años fui posponiendo su visita. Fue el pasado verano cuando me decidí, cámara en ristre, a visitar su cumbre para tomar unas fotos. Entonces lamenté el haberme privado durante tantos años de disfrutar de aquellas vistas.

«Nada hay en Warrington, England, que se pueda comparar con esto», he leído en un blog que escribió un tal Gerry en uno de los libros de visitas que se depositan en un cofre junto a la cumbre, gracias a la Asociación Cerro San Pedro, de Colmenar Viejo. 

Ha habido intentos por algunos colectivos, hasta ahora sin éxito, para que su espacio sea protegido y se declare el Parque Natural del Cerro de San Pedro y Cuenca del Río Guadalix. Este pico o cerro solitario de altura modesta (1.425 mts), de color pardo, siena o rojizo según la hora y el día, se alza a caballo de los términos de Colmenar Viejo, Soto del Real, Miraflores de la Sierra y Guadalix de la Sierra.

Atendiendo a su geomorfología, es un cerro isla (denominación que reciben los picos desgajados del alineamiento de los ramales principales de los sistemas montañosos cercanos).  Geológicamente es un Horst, me comenta un conocido.

Mirador excepcional

Por esta circunstancia, por su cercanía a la capital (40 km), y por su situación privilegiada, frente al corazón de la ladera Sur de la Sierra de Guadarrama, el Cerro San Pedro se erige en un mirador excepcional de toda la cordillera: desde su cima podemos contemplar, maravillados, una extensa panorámica que abarca, de izquierda a derecha, desde la Sierra de El Escorial hasta las Sierras de La Morcuera y La Cabrera, y, entre ambas, el cordal de la Cuerda Larga con sus picos señeros (Cabezas de Hierro, Guarramillas, La Maliciosa, La Najarra…

Debido a su menor altura con respecto a los picos citados, el Cerro San Pedro solo lo vemos con nieve en contadas ocasiones. Esto ocurre cuando la nieve que cae sobre la Sierra de Guadarrama lo hace hasta cotas muy bajas. Sin embargo, en lo que llevamos de año, gracias a las últimas nevadas caídas en esta primera quincena de enero de 2018, este lugar ha cambiado su pelaje habitual de tono pardo o pajizo y ya lleva más de una semana, vestido con camisa blanca. Algo insólito.

Hace unos días, al verlo desde mi buhardilla tan cubierto de nieve nevado, no quise dejar pasar la oportunidad y sentí la pulsión de ir a visitarlo. De camino, era apetecible contemplarlo desde abajo, y nada mejor que hacerlo desde la maravillosa Dehesa de Navalvillar, un espacio protegido (hasta hace unos años era un campo de tiro de uso militar).

 

«Parece el Nanga Parabat»

Fue una gozada iniciar la subida con nieve desde el inicio. Es una subida sin misterio, solo hay que seguir una cerca de piedra que sube ladera arriba. Es un cerro con escasa vegetación, algunas retamas, cubiertas por la nieve, y algún enebro solitario. El grosor de la nieve iba in crescendo a medida que iba ganando altura. Aquello parecía ‘alta montaña’, a pesar de saber que estaba en un modesto cerro.

Era inevitable, necesario, enviar una instantánea vía WhatsApp. Sentía necesidad de compartir aquella vivencia.»Qué bonito. Parece el Nanga Parabat», responde un amigo. Desde aquella modesta cumbre uno se sentía muy reconfortado, y agradecido, cuando enfilabas la mirada a diestro y siniestro, en todos los ángulos y veías, brumoso por la lejanía, los rascacielos de Madrid que se yerguen sobre el Paseo de la Castellana, o todos los pueblos de alrededor del Cerro, observados a vista de pájaro.

Era espectacular contemplar el murallón de la Cuerda Larga, especialmente la Bola del Mundo, rodeados de nubes, como con un halo de misterio. Echándole un poco de imaginación, llegué a soñar despierto que me encontraba frente al mismísimo Annapurna.

3.019 veces 

Como dato a reseñar, contar que tengo un compañero en el Club de Atletismo Grupo OASIS de Tres Cantos, Javi Bisbal, que, ese lunes 8 de enero 2018, ya llevaba contabilizadas 3.019 veces que ha subido y bajado ¡corriendo! el Cerro San Pedro. Esta mañana de domingo, 14 de enero, lo quise acompañar y fui testigo directo de su ascensión número 3.020.

Pero a fecha de hoy, me cuenta el bueno de Javier, el ranking de subidas ya no lo tiene él, sino una mujer de Colmenar que lo ha subido, andando, más veces que él. En la cumbre hay un cofre con un libro de visitas a disposición de quienes desean estampar su firma o poner una dedicatoria. Antaño, en lo alto del Cerro se erigía una ermita consagrada a San Pedro y todos los años se celebra una famosa romería hasta su torreón.

Cuando le cuentas a alguien que conoces a una persona que ha subido tantas veces, lo más probable es que te diga «¿Y por qué subir tantas veces allí, es que se aburre en casa?». Quizá la mejor respuesta siga siendo: «Y por qué quedarse en casa si hay tantas cosas por descubrir?». Cada subida es diferente.

Braulio Hernández M.

 

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