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De Saint-Tropez a San Remo con parada en Mónaco: una ruta por la Costa Azul entre palacios y monumentos

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Fachada Casino Mónaco
Fachada Casino de Mónaco. Foto: El Mirador de Madrid.

Saint-Tropez, Niza, Mónaco y San Remo conforman un itinerario por algunos de los enclaves más conocidos de la Riviera francesa e italiana

En nuestra sección de turismo proponemos diferentes destinos nacionales e internacionales para organizar escapadas y descubrir desde dentro algunos de los lugares más visitados y reconocidos del mundo. En esta ocasión, nos vamos a Francia y recorremos Saint-Tropez, Niza y Mónaco hasta llegar a San Remo, en Italia, cuatro localidades que ponen el Mediterráneo como telón de fondo de una ruta por la Costa Azul y la Riviera italiana.

El itinerario comienza en el lujoso puerto de Saint-Tropez hasta la ciudad italiana de San Remo, pasando por la monumental Promenade des Anglais de Niza y por los principales barrios del Principado de Mónaco. En conjunto, es una ruta rica, variada y diferente, con paradas tan diversas como puertos deportivos, palacios, casinos, mercados tradicionales, edificios religiosos y plazas llenas de ambiente y restaurantes.

Mónaco
Mónaco. Foto: El Mirador de Madrid.

Aunque la Costa Azul se encuentra oficialmente en territorio francés, el paisaje mediterráneo traspasa la frontera y llega a Italia a través de la denominada Riviera dei Fiori. De esta forma, Sanremo funciona como una prolongación de ese paisaje natural gracias a su clima, su arquitectura de colores claros y sus calles rodeadas de palmeras, flores y terrazas.

Casino Mónaco
Mónaco. Foto: El Mirador de Madrid.

La distancia entre Saint-Tropez y Sanremo supera los 180 kilómetros por carretera, por ello, conviene dividir el recorrido en varias jornadas. El intenso tráfico que suele registrarse en la costa, especialmente durante el verano, y la cantidad de lugares que merece la pena visitar hacen recomendable dedicar al menos un día a cada una de las principales paradas.

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Saint-Tropez y su conocido puerto mediterráneo

La primera parada de esta ruta por la Costa Azul es Saint-Tropez, municipio situado en el departamento francés de Var. Antes de convertirse en un destino relacionado con el lujo, las grandes embarcaciones y las celebridades, su historia tiene un origen más humilde ligado al mar, los pescadores y generaciones de navegantes. Ese pasado todavía se reconoce en el puerto y en el antiguo barrio de La Ponche, junto a las casas que se dibujan en sus pequeñas playas.

Saint-Tropez. Foto: El Mirador de Madrid.

Su lugar más reconocible es el Vieux Port o Puerto Viejo, donde las fachadas de colores y las terrazas contemplan los yates y los veleros apostados en el muelle. El paseo transcurre entre embarcaciones atracadas y solo es necesario caminar unos metros para entender por qué este puerto se ha convertido en una de las imágenes más conocidas de la localidad.

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Uno de los principales puntos para pasear es el Quai Jean Jaurès, situado frente al puerto. En este muelle se concentran terrazas y establecimientos como Le Girelier, un restaurante especializado en pescados y mariscos donde destaca la bullabesa, preparada con lubina, pez de San Pedro y dorada, acompañados de una sopa con azafrán y salsa rouille.

Ruta Costa Azul
Foto: El Mirador de Madrid.

La travesía por el puerto nos lleva a la Place des Lices, conocida por sus terrazas y por el mercado provenzal que se instala determinados días de la semana. Otra visita destacada es la Ciudadela de Saint-Tropez. Su torre alberga el Museo de Historia Marítima, donde se puede conocer el pasado marinero de la localidad y los viajes de sus navegantes por los mares del mundo.

El prestigio internacional de Saint-Tropez creció especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. El cine, la moda y la llegada de artistas transformaron la antigua localidad pesquera en uno de los destinos vacacionales más famosos del Mediterráneo.

Ciudadela de Saint-Tropez
Ciudadela de Saint-Tropez.

Niza: un paseo por la Costa Azul y un hotel que atrae todas las miradas

La siguiente parada es Niza, un lugar de visita obligada en la Riviera Francesa. Su principal atractivo es el paseo por la Promenade des Anglais, o paseo de los Ingleses, que bordea la bahía de los Ángeles a lo largo de unos siete kilómetros. Su nombre viene de la comunidad británica que contribuyó a construirlo, durante las frecuentes visitas de los ingleses que pasaban el invierno en la Riviera. Con el tiempo, esta vía se amplió hasta convertirse en uno de los lugares más representativos de Niza.

Niza
Paseo de los Ingleses, en Niza. Foto: El Mirador de Madrid.

Entre los edificios del paseo marítimo destaca el Hotel Negresco, reconocible en las fotografías por su fachada clara y su cúpula rosada. Inaugurado en 1913 por el empresario de origen rumano Henri Negrescu, ha recibido a artistas y celebridades como Salvador Dalí, Louis Armstrong y Elizabeth Taylor. Parte de su estilo e identidad se debe a Jeanne Augier, quien asumió su gestión en 1957 y llenó sus interiores de obras de arte, muebles históricos y creaciones contemporáneas. Su valor patrimonial también va más allá de la decoración: la fachada y las cubiertas están protegidas como monumentos históricos desde 1975, y el Salón Real desde 2003.

Por la costa, la visita sigue hacia el Vieux Nice, el casco antiguo. Aquí aparecen calles estrechas, fachadas de colores y pequeñas plazas donde se mezclan restaurantes, comercios y terrazas. El Cours Saleya, conocido por su mercado de flores y alimentos, es una de las paradas más recomendadas para conocer la vida y las personas de este barrio.

Costa Azul
Niza. Foto: El Mirador de Madrid. 

La gastronomía también encuentra su sitio en el recorrido. Una porción de socca, elaborada con harina de garbanzo, permite hacer una pausa antes de continuar hacia la colina del Castillo.

Mónaco: la plaza del Casino y las terrazas de Montecarlo

La ruta por la Costa Azul continúa por Mónaco, un pequeño principado encajado entre Francia y el Mediterráneo. Con poco más de dos kilómetros cuadrados, es el segundo país más pequeño del mundo, después del Vaticano, y el más densamente poblado. En ese reducido espacio se concentran palacios, casinos y puertos deportivos, con edificios que trepan por las laderas y barrios como Montecarlo y Monaco-Ville, por donde seguiremos con nuestro recorrido.

Ruta por la Costa Azul
Casino de Mónaco. Foto: El Mirador de Madrid.

En Montecarlo, la Place du Casino reúne algunas de las estampas más conocidas del viaje. El casino, los hoteles y las terrazas forman un escenario en el que cuesta decidir hacia dónde mirar primero. La plaza también forma parte del circuito urbano del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, que transforma estas calles en una pista urbana donde los monoplazas pasan a pocos metros de las casas.

Uno de sus establecimientos más reconocibles es el Café de Paris, inaugurado en 1868 con el nombre de Café Divan. Su creación fue llevada a cabo por Marie Blanc, que quiso ofrecer un lugar de encuentro junto al Hôtel de Paris, donde entonces no había bar ni cafetería. Desde su origen, el café se convirtió en un punto de reunión de la sociedad monegasca, con una ubicación privilegiada para contemplar el ir y venir de la plaza del Casino.

Ruta por la Costa Azul
Casino de Mónaco. Foto: El Mirador de Madrid.

El Palacio Principesco y la catedral, dos paradas imprescindibles en la ruta por la Costa Azul

Para continuar, el recorrido nos lleva hacia Monaco-Ville, el casco antiguo situado sobre el promontorio conocido como Le Rocher. Sus pequeñas calles conducen al Palacio Principesco, uno de los edificios que explican la historia de Mónaco. Su origen se encuentra en una fortaleza genovesa cuya construcción comenzó en 1215.

Palacio Principesco
Palacio Principesco. Foto: El Mirador de Madrid.

La plaza del palacio es una parada para contemplar su fachada y acercarse a la residencia principesca. Allí se celebra el cambio de guardia a las 11:55 horas, uno de los actos que suelen atraer a quienes recorren el casco antiguo. La visita puede continuar por sus calles, dejando tiempo para detenerse ante los edificios y las vistas del entorno.

Otro lugar destacado es la Catedral de Nuestra Señora Inmaculada, donde descansan Grace Kelly y el príncipe Rainiero III. Las fotografías del interior muestran el altar y sus mosaicos, además de la sepultura de la princesa, identificada con la inscripción latina ‘Gratia Patricia’. El recorrido adquiere aquí un tono más íntimo, ligado a dos de los nombres más conocidos de la historia reciente de Mónaco.

Tumba Grace Kelly
Tumba de Grace Kelly. Foto: El Mirador de Madrid.

San Remo: iglesias de piedra, callejuelas y una ciudad con banda sonora

La última parada de nuestra ruta por la Costa Azul lleva a San Remo, en la región italiana de Liguria. Conocida como la Ciudad de las Flores, conserva jardines, edificios de estilo liberty y paseos que recuerdan su larga relación con el turismo. Tras las visitas anteriores, la llegada a Italia abre otro capítulo del viaje, con el Mediterráneo todavía como protagonista.

Ruta por la Costa Azul
San Remo (Italia). Foto: El Mirador de Madrid.

Entre sus monumentos destaca la concatedral de San Siro, cuya fachada de piedra es una placer para la vista. El edificio actual se remonta al siglo XII y es uno de los lugares de culto más antiguos de la ciudad. Sus muros y su campanario incitan a detenerse antes de continuar por las calles del centro.

Remo
Concatedral de San Siro. Foto: El Mirador de Madrid.

Para conocer el San Remo más clásico, la visita continúa hacia La Pigna, un barrio medieval de callejuelas, escaleras y pasajes cubiertos. Aquí el paseo requiere subir, girar y dejarse llevar por un entramado que conserva la forma de la antigua ciudad. Las plazas aparecen entre los edificios y ofrecen pequeños descansos durante el recorrido.

En la parte alta se encuentran los jardines Regina Elena, desde los que se puede continuar hacia el santuario de la Madonna della Costa. La subida permite contemplar los tejados de La Pigna y la ciudad que se extiende hacia el mar, una buena manera de situar las distintas zonas de Sanremo.

Ruta por la Costa Azul
San Remo. Foto: El Mirador de Madrid.

De vuelta en el centro, Via Matteotti conecta el paseo comercial con dos edificios muy conocidos: el casino, que funciona desde 1905, y el Teatro Ariston, sede del Festival de la Canción Italiana desde 1977. Arquitectura y música se encuentran así en el tramo final del itinerario.

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