Tras el suceso en la Ciudad del Automóvil de Leganés, analizamos los protocolos de seguridad y los riesgos reales de los incendios de vehículos híbridos enchufables
El reciente incendio de vehículos híbridos enchufables en la Ciudad del Automóvil de Leganés ha vuelto a poner sobre la mesa una duda que muchos conductores madrileños se hacen: ¿es seguro dejar el coche cargando mientras hacemos la compra o dormimos? Hace apenas unos días, varias unidades ardieron junto a una zona de carga en un concesionario de esta localidad de Madrid, y aunque las causas todavía se investigan bajo estricta prudencia, el suceso sirve para explicar qué ocurre realmente cuando un coche está conectado a la red.
A día de hoy, no puede afirmarse oficialmente qué originó el fuego en Leganés, pero es vital entender la tecnología que hay detrás. Los incendios de vehículos híbridos enchufables son eventos de gran repercusión visual, aunque la tecnología actual cuenta con sistemas de comunicación constante entre el punto de carga y la batería para minimizar cualquier riesgo eléctrico o térmico.

Wallbox frente a torres de carga rápida
Lo primero que debemos aclarar es que no todos los cargadores funcionan igual. Un wallbox es el equipo que solemos tener en nuestro garaje en Madrid, trabajando en corriente alterna con potencias de entre 3,7 y 11 kW. En estos casos, una carga completa puede demorar entre 6 y 10 horas, siendo un proceso lento y estable.
Por el contrario, las torres de carga pública rápida utilizan corriente continua y manejan potencias que pueden alcanzar los 350 kW. Estos sistemas son mucho más complejos y visualmente similares a un surtidor de combustible, capaces de recuperar autonomía en cuestión de minutos. La clave aquí es que el cargador no «inyecta» electricidad sin control; es el coche el que dicta la potencia máxima que puede aceptar de forma segura.

Por qué pueden ocurrir los incendios de vehículos híbridos enchufables
Aunque las estadísticas demuestran que son casos poco frecuentes en comparación con el parque móvil total, existen factores técnicos que podrían desencadenar un incidente. Según expertos en automoción, las causas suelen dividirse en:
- Defectos internos en las celdas de la batería.
- Daños estructurales previos tras un golpe o colisión.
- Fallos en los conectores o en el cableado de la instalación.
- Anomalías graves en la comunicación entre el vehículo y el cargador.
Cuando estos fallos ocurren, puede aparecer la denominada fuga térmica (thermal runaway). Este fenómeno sucede cuando una celda entra en una reacción descontrolada, transmitiendo calor a las adyacentes y provocando una reacción en cadena que genera gases densos y temperaturas que superan los 1.000 °C.

Seguridad y protocolos ante un siniestro
Es fundamental destacar que tanto el vehículo como el cargador cuentan con múltiples capas de protección: control de temperatura, limitación de intensidad y desconexión automática. Si a pesar de estas medidas se produce uno de los incendios de vehículos híbridos enchufables durante la carga, la investigación pericial es exhaustiva para determinar si el origen fue el coche o la propia instalación de carga.
En cualquier caso, conviene poner la situación en contexto: Europa ya cuenta con 15 millones de vehículos electrificados circulando y cargando a diario sin incidencias. La tecnología es, hoy más que nunca, una red de seguridad diseñada para que el usuario solo tenga que preocuparse de enchufar y seguir con su día.
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