De las arenas de Wadi Rum, pasando por Petra hasta las aguas del Mar Rojo, este país es un viaje que mezcla paisajes, historia y leyendas capaces de transportarte a otra época
Tierra de desiertos espectaculares, mares de sal y ciudades esculpidas en roca, Jordania es uno de esos destinos que logran dejar huella. Desde la mítica Petra -una de las siete maravillas del mundo moderno, cerca de Wadi Musa-, el Mar Muerto y todas las actividades que ofrece o el icónico desierto de Wadi Rum -escenario de varias películas-, hasta llegar a las aguas turquesas del Mar Rojo, este país combina historia, paisajes y lugares únicos.

En este artículo te llevamos de la mano para descubrir Jordania, como en otros artículos en nuestra sección de turismo: cuáles son los lugares que no te puedes perder, de sur a norte, desde el Mar Rojo, su capital Amán hasta las ruinas de Jerash, y te damos las claves para vivir una experiencia inolvidable.

Aqaba y el Mar Rojo
Aqaba es la puerta de Jordania al mar y un auténtico paraíso para los amantes del agua. Situada en el extremo sur del país, esta ciudad costera combina ambiente relajado con una oferta única de actividades acuáticas. El Mar Rojo, famoso por su visibilidad y biodiversidad, invita a sumergirse para descubrir arrecifes de coral intactos, bancos de peces de colores y pecios como el Cedar Pride, hundido a propósito y convertido en uno de los mejores puntos de buceo de la región.

Además de buceo y snorkel, Aqaba ofrece playas tranquilas para descansar, restaurantes frente al mar con pescado fresco y cafés donde ver la puesta de sol. Gracias a su clima cálido durante todo el año, es el lugar perfecto para cerrar un itinerario por Jordania relajándose, o para añadir un toque de aventura practicando deportes acuáticos como paddle surf, windsurf o incluso submarinismo para principiantes.

Petra, la ‘Ciudad Rosa’: Patrimonio de la Humanidad y una de las 7 maravillas del mundo moderno
Petra es el gran símbolo del país y uno de los principales lugares imprescindibles. Esta ciudad excavada en la roca fue el centro de los nabateos, un pueblo comerciante que prosperó gracias a su ubicación en las rutas que unían Arabia, Egipto y Siria. Convirtieron Petra en una urbe monumental con sistemas de agua avanzados, templos y tumbas que hoy asombran a los viajeros.

El recorrido empieza por el Siq, un desfiladero de paredes de arenisca que conduce al Tesoro, la fachada más famosa de la ciudad. Desde allí se accede a otros espacios que muestran el esplendor del lugar: la Calle de las Fachadas con decenas de tumbas, el Teatro con capacidad para miles de personas, las Tumbas Reales y la Calle Columnada, legado de la época romana.
Para quienes quieran profundizar, la subida hasta el Monasterio (Al Deir) ofrece un desafío físico y una vista panorámica que recompensa cada paso. Petra puede recorrerse en un día, pero dedicarle dos permite descubrirla con calma y apreciar por qué fue conocida como la joya de los nabateos.

Desierto de Wadi Rum
Conocido como el ‘Valle de la Luna’, Wadi Rum es un paisaje que parece sacado de otro planeta. Sus montañas de granito y arenisca rojiza crean un escenario que ha cautivado a viajeros, exploradores y cineastas: aquí se rodaron ‘Lawrence de Arabia’, ‘Marte’ y hasta ‘Aladdín’.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este desierto ha estado habitado desde la Prehistoria, como demuestran los petroglifos grabados en sus rocas, y fue cruzado por el propio T. E. Lawrence durante la Revolución Árabe.

Explorar Wadi Rum es una de las experiencias más memorables de Jordania. La forma más habitual es en 4×4, recorriendo arcos de piedra, cañones y dunas hasta encontrar el lugar perfecto para contemplar la puesta de sol. Otra opción es hacerlo en camello, para sentir el ritmo pausado del desierto como lo han hecho los beduinos durante siglos.

Al caer la noche, la aventura continúa: una cena tradicional cocinada bajo la arena, música alrededor del fuego y el cielo estrellado como techo. Muchos viajeros eligen dormir en campamentos beduinos, algunos con tiendas burbuja que permiten ver el amanecer sin salir de la cama.
Mar Muerto: una de las experiencias más singulares de Jordania
A casi 400 metros por debajo del nivel del mar, este lago salado es famoso por permitirte flotar sin esfuerzo gracias a su altísima concentración de sal. Su barro negro, rico en minerales, es otro de sus atractivos: embadurnarse la piel y dejar que el sol haga su magia es casi un ritual para los viajeros.

La zona está llena de playas privadas y resorts que ofrecen duchas, piscinas y spas con tratamientos terapéuticos. Visitarlo al atardecer es especialmente mágico. La luz se refleja en las aguas tranquilas y tiñe el horizonte de tonos dorados y rosados, creando un espectáculo natural difícil de olvidar.
Amán, capital de Jordania
La capital jordana es el punto de partida perfecto para cualquier viaje al país. Amán combina modernidad y tradición: en su centro histórico destaca la Ciudadela, con restos romanos, bizantinos y omeyas, y el gran Teatro Romano, que aún hoy se utiliza para conciertos y eventos.

Fuera de lo arqueológico, Amán invita a callejear por sus zocos llenos de especias, artesanía y perfumes, o a descubrir sus cafés y restaurantes donde probar el mansaf, plato nacional jordano. Los barrios de moda, como Jabal Al-Weibdeh o Rainbow Street, muestran el lado más creativo y contemporáneo de la ciudad.

Lugar del Bautismo de Cristo: historia y espiritualidad a orillas del Jordán
A pocos kilómetros del Mar Muerto se encuentra uno de los sitios más sagrados de Jordania: Bethany Beyond the Jordan, donde la tradición sitúa el bautismo de Jesús por Juan el Bautista. El lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva restos de antiguas iglesias bizantinas, piscinas bautismales y pasarelas de madera que llevan hasta el río Jordán.

Hoy es un destino de peregrinación para miles de visitantes cada año. Caminar por este entorno silencioso y ver las aguas del río es una experiencia de gran carga espiritual, tanto para creyentes como para viajeros interesados en la historia de la región.

Jerash: la Roma de Oriente en Jordania
A poco más de una hora de Amán se encuentra Jerash, una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Italia. Pasear por sus calles es viajar dos mil años atrás: el Arco de Adriano, el Hipódromo, el Teatro Sur y la espectacular Plaza Oval te reciben con el mismo orden monumental de la antigua Gerasa.

El cardo máximo, la calle principal flanqueada por columnas, es ideal para imaginar el bullicio de la ciudad en su época dorada. Los templos de Zeus y Artemisa, junto con las ruinas de iglesias bizantinas, completan un conjunto arqueológico que asombra por su escala y su buen estado de conservación.
Si te ha gustado este artículo, déjanos un comentario. También puedes regalarnos tu Me gusta en nuestro Facebook y seguirnos en Twitter.








