Del auge de los marrones y arcillas al regreso del minimalismo extremo, las tendencias de manicura 2026 apuestan por colores naturales
Las tendencias en manicura para 2026 confirman un cambio claro de rumbo: adiós a los excesos y bienvenida a una estética más calmada, orgánica y versátil. Los colores empolvados, los marrones cálidos y los diseños minimalistas ganan terreno frente a los neones y acabados artificiales que dominaron años anteriores.
Según explica Berenice Espejo, manicurista y formadora de referencia en el sector profesional, este año convivirán tonos suaves y sofisticados con propuestas gráficas muy contenidas, pensadas para adaptarse tanto al día a día como a momentos más especiales.

Nuevas tendencias de manicura: marrones, arcillas y capuccino
Una de las grandes sorpresas del año es el protagonismo de los tonos tierra. Gamas como el capuccino, café latte, caramelo, toffee o avellana se consolidan como auténticos comodines en manicura. Son colores cálidos, favorecedores y fáciles de integrar en estilos muy distintos.
A estos se suman marrones más intensos —moka, nogal o chocolate— que ganarán fuerza especialmente en otoño, desplazando al negro clásico en muchas manicuras.
Junto a los marrones, los tonos empolvados seguirán muy presentes. Rosa dusty, melocotón suave, lavanda, pistacho o azul aura destacan por su capacidad para aportar luz sin resultar llamativos. El denominado Cloud Dancer, un blanco suave y etéreo, se perfila como uno de los colores más repetidos de 2026, especialmente en manicuras cortas y limpias.
Diseños: tartán, lunares y minimalismo extremo
En cuanto a nail art, el año viene marcado por la contención. El diseño tartán, los lunares tipo polka dot y las rayas verticales regresan en versiones discretas, bien equilibradas y poco recargadas. También continúan las uñas milky, las francesas mini y micro y los detalles casi imperceptibles que refuerzan el acabado pulido.
Los efectos glossy, perlados, jelly o velvet se integran de forma sutil, sin perder protagonismo el acabado natural y bien trabajado.
A medida que avance el año, aparecerán tonos inspirados en la naturaleza y el mar: aguamarina, cian, turquesa, azul océano o verde wasabi. En verano, estos convivirán con corales suaves, terracotas y amarillos como el canary, aportando frescura sin caer en estridencias.
De cara a los meses fríos, los marrones profundos, los rojos intensos y los tonos arcilla volverán a ganar peso. Los diseños se mantendrán sencillos, apostando por uñas glaseadas, efecto gelatina o cat eye, siempre con una estética más depurada que en temporadas pasadas.
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