Desde que cerró en 2020, no ha cesado la lucha entre los que quieren convertirlo en un hotel y los que lo quieren mantener tal cual está
El famoso restaurante Baobab, ubicado en el céntrico barrio de Lavapiés de Madrid, cerró sus puertas en 2020 al no poder renovar el contrato de alquiler con el dueño del edificio. Entonces, llevaba 15 años ofreciendo a vecinos y turistas platos típicos de Senegal, un negocio que en un principio no parecía que fuera a tener mucha repercusión, pero que finalmente cosechó un gran éxito. Tal es así que se convirtió en uno de los lugares tradicionales para quedar en la zona centro.
El Thiebou Yapp, un arroz propio del país africano, acompañado de carne y verduras, era uno de los manjares protagonistas del lugar. Comidas que, en general, se ofrecían a precios bastante económicos, lo que fue una de las claves de su gran popularidad. La intención del gerente del restaurante era continuar con el negocio, pero en 2020, el dueño del inmueble en el que se encontraba el local decidió venderlo a una promotora inmobiliaria, actual propietaria del edificio.

Su misión principal es derribar el antiguo restaurante Baobab y construir en su lugar un hotel cápsula, de bajo precio, para turistas. En la parte de abajo, donde aún se puede ver lo que era el bar, se pretende ubicar un nuevo restaurante y un patio ajardinado y, en los pisos superiores, irían las habitaciones. Asimismo, en el ático con terraza se colocaría un spa para el descanso extra de los huéspedes.
El derribo del restaurante Baobab en entredicho
Sin embargo, esta idea no ha convencido al PSOE. En un primer momento, la promotora inmobiliaria pidió los permisos pertinentes al Ayuntamiento de Madrid para demoler el restaurante y comenzar con las obras.
El Consistorio remitió el proyecto a la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico y Artístico para que determinara si el edificio tenía algún tipo de valor histórico. La entidad determinó que no tenía ningún elemento que proteger y, seguidamente, el Consistorio le concedió la licencia y su aprobación para comenzar con los trabajos de construcción del que sería un nuevo hotel en pleno centro de Madrid.
La demolición del Baobab no comenzó hasta finales de 2025, momento en que el PSOE denunció esta actuación ante la Fiscalía al considerar que se debía revisar si se trataba de un edificio de valor histórico, dado que, en principio, databa del siglo XIX. Esta demanda paralizó las obras hasta que la Justicia esclareciera si realmente era un inmueble a proteger o no.

Esta vez se remitió el proyecto a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid que, al igual que el Ayuntamiento, declaró que no tenía ningún elemento que necesitara protección. Por lo tanto, se podía continuar con el derribo. Sin embargo, el PSOE, no convencido con la respuesta, presentó un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, a su vez, le solicitó al partido un aval de casi dos millones de euros para cubrir los posibles daños causados al propietario.
La demolición de la fachada descubre ladrillos que podrían datar del siglo XVII
El PSOE no entregó esta cantidad al tribunal por lo que la promotora entendió que el recurso quedaba invalidado y que podía continuar con las obras y así hizo. Poco después, se derribó la fachada del Baobab destapando unos ladrillos que podrían datar del siglo XVII. Los vecinos lo vieron y llamaron a la Policía para que se volvieran a paralizar las obras. El Ayuntamiento de Madrid contactó entonces con la constructora para que no continuara con el derribo hasta que la Justicia lo aprobara.
Actualmente, la situación continúa parada a la espera de que los tribunales dictaminen si realmente el inmueble tiene algún elemento a proteger o no. Este proceso podría tardar ahora algo más al aparecer estos ladrillos aún más antiguos de lo que se esperaba en un principio. Mientras, los vecinos siguen divididos entre los que quieren un hotel que modernice la zona y los que quieren mantener la clásica imagen del antiguo restaurante Baobab. Por el momento, habrá que esperar a ver qué sucede.
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