Polémica en la calle por las cabalgatas de Madrid

Reyes Magos en la Cabalgata de Madrid

  • El atuendo de los Reyes Magos, la ausencia de camellos o los recortes presupuestarios, tema de conversación.

  • Unos defienden la tradición, otros la modernidad y el cambio.

  • Muchos se quejan de la reducción de carrozas en las cabalgatas; otros opinan que mejor el ahorro en ocio que en Sanidad.

La Cabalgata de la ciudad de Madrid de este año sigue dando que hablar. Desde el pasado día 5, cuando, para sorpresa de muchos, el desfile principal de los Reyes Magos en la capital mostró a un Melchor, un Gaspar y un Baltasar ataviados con una vestimenta distinta de la acostumbrada y además sin camellos, no se ha dejado de hablar de ello en la calle. Tampoco de algunas de las cabalgatas de los barrios, que fueron bastante más limitadas que otros años.

Tradición frente a modernidad, laicismo frente a religiosidad, progresistas frente a conservadores… Sea como sea, la polémica está en la calle hasta el punto de que se habla más de ello que del estado de las calles de Madrid o del resultado de las pasadas elecciones estatales y la falta de acuerdos para formar gobierno.

Para algunos, la novedad de ver a los Reyes Magos con unas túnicas más llamativas y menos clásicas que las habituales da un «aire de modernidad» a la ciudad y a las tradiciones, que según algunos ciudadanos estaban «un poco antiguas». Para otros, se está «jugando con una tradición de siglos», donde Melchor, Gaspar y Baltasar llevan un atuendo concreto, en base a la historia que ha llegado hasta nuestros días.

Lo mismo ocurre con el tema de los camellos. Muchos vecinos piensan que forma parte de la tradición, de la costumbre que alimentamos año tras año en fiestas navideñas; sin embargo, otra parte de la sociedad está de acuerdo con la decisión consistorial de excluirlos del desfile en defensa de los derechos de los animales.

De los políticos a la calle

Tras la polémica generada a nivel político cuando la exdiputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, publicó en su cuenta de Twitter la ya conocida frase: «Mi hija de 6 años: ‘Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad’. No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás», el debate ha saltado a la calle. Algunos madrileños opinan que es cuestión de los padres el enfoque que se da a los hijos en relación a estas tradiciones; otros, que al final son los más pequeños los que, después de esperar durante horas la llegada de los Reyes Magos, se llevaron una desilusión.

Manuela Carmena ha salido al paso, también utilizando la popular red social, argumentando que «tomamos tan en serio las tradiciones que las actualizamos y diversificamos para que sigan importando» y que «los Reyes me han traído la oportunidad de seguir trabajando por un @Madrid más justo y diverso. Lo contrario no me lo perdonarían jamás ;-)».

Recortes en cabalgatas de los barrios

También ha habido críticas de los ciudadanos hacia algunas de las cabalgatas de los barrios. A los desfiles precedió la polémica sobre la decisión de algunas juntas de distrito de introducir una mujer en el papel de uno de los Reyes Magos, como la de San Blas-Canillejas o la de Puente de Vallecas. El Ayuntamiento de la capital anunció la idea en su web como una de las novedades de este año, fruto de la libertad que se les daba a las juntas para decidir cómo querían su cabalgata.

Pero el tema no fue mucho más allá: unos vecinos pensaban que les era indiferente; otros, que era positivo para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres; algunos, que era una decisión sin mucho sentido, justificando que los Reyes Magos son hombres. Pero a fin de cuentas, en el desfile ni siquiera se apreció la diferencia. Cierto es que en otras ocasiones lo que sí ha llamado la atención es que el Rey Baltasar no fuera de color, sino que fuera una persona de raza blanca maquillada. Este año parece que eso se ha solventado en la mayoría de los desfiles.

La polémica en los barrios ha sido principalmente el tema de lo escasas que han resultado algunas cabalgatas. La de San Blas-Canillejas, por ejemplo, solamente exhibió tres carrozas, una por Rey, ni más ni menos. Un desfile que duró apenas unos minutos, para sorpresa de los niños que, asombrados, preguntaban si ya había terminado.

De nuevo, opiniones para todos los gustos. «Es mejor que se recorte en la cabalgata, que en Sanidad o Educación», decían algunos. «No tiene por qué reducirse algo que forma parte de la tradición popular, una cosa no quita la otra», comentaban otros. Diversidad de opiniones también en este sentido… En conclusión, la calle debatiendo en torno a un tema que ¿es realmente importante para la convivencia diaria y para la vida de una ciudad como Madrid?

 

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