Una pescadería prácticamente vacía en el Mercado de la Paz representa lo que sucedería si en España se erradica la acuicultura o pesca de cultivo
El Mercado de la Paz ha vivido en estos días una situación insólita: el puesto de la Pescadería Oñate tiene los mostradores prácticamente vacíos porque el pescado de cultivo se ha erradicado. Pero que no cunda el pánico… aún. Este dramático episodio forma parte de una reivindicación de la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR) que ha querido mostrar lo que sucedería si en España se dependiera exclusivamente de la pesca extractiva o tradicional, y no existiera la de cultivo.
Para que lo entendamos mejor: existen dos formas de obtener pescado para luego venderlo. Son estas:
- La pesca extractiva. Es la forma tradicional de obtener pescado. El producto se consigue saliendo al mar en un barco, cazando al animal y después vendiéndolo a las diferentes plataformas de distribución de alimentos como Mercamadrid. Allí, los comerciantes acuden a comprar el pescado para venderlo después en sus puestos a sus clientes.
- La acuicultura. Es la cría y cultivo del pescado. Al igual que el pollo o la ternera, que provienen de animales criados en granja, este pescado sigue un sistema similar. Dependiendo del tipo que sea, se cultiva en agua salada o en agua dulce. Posteriormente, se vende a los grandes mercados para después llegar a los comerciantes y finalmente al cliente. Ejemplos de pescados que se suelen cultivar son la trucha, el salmón, la dorada, la lubina, la ostra o el camarón.

Esta segunda técnica es una de las más utilizadas en el mundo, de hecho, más del 50% del pescado que comemos proviene de la acuicultura. En el caso de España, es líder europeo en este sistema con la producción de más de 266.000 toneladas anuales. Sin embargo, la población no acaba de confiar del todo en este pescado de cultivo.
«No sé por qué se ponen tantos peros al pescado de cultivo cuando es igual que si te comes un pollo de granja. Creo que se tiene que dar más a conocer, que la gente lo empiece a comer y vea que es igual de bueno que el obtenido por pesca tradicional. Cuando ocurra esto, se consumirá más«, nos cuenta Jose Antonio Oñate, dueño de la Pescadería Oñate del Mercado de la Paz.
El pescado de cultivo tiene un precio más estable que el de pesca tradicional
Además, el pescado de cultivo tiene un precio menos variable que el de pesca extractiva o tradicional. Al tratarse de animales que están criados en un entorno controlado por el ser humano, se puede determinar mejor la cantidad de pescado de la que se dispone para vender y, por tanto, su precio no tiene por qué variar apenas; suele ser fijo.
Sin embargo, en el caso del pescado obtenido de forma tradicional, su precio cambia en función de si el barco ha conseguido mucho producto (sería más barato) o poco (sería más caro), siguiendo la ley de la oferta y la demanda.

Para identificarlo, los comercios están obligados a poner en los carteles de cada producto cómo se ha obtenido, así como otros datos. «Creo que los clientes sí que están concienciados de lo que compran, porque incluso si no leen los carteles, nos lo pueden preguntar, somos un pequeño comercio«, revela Oñate. Afirma que en su pescadería ya vende un 30% de pescado de cultivo cada día, de todo el producto que oferta.
Por otra parte, desde APROMAR aseguran que la acuicultura es una de las formas más sostenibles y eficientes de obtener alimentos naturales. Esto se debe a que presenta uno de los índices más bajos de emisiones de CO2 por cantidad de proteína animal obtenida y requiere un consumo mínimo de agua dulce. «Todo esto le otorga una de las huellas hídricas más reducidas de toda la producción alimentaria«, confirman.

La pesca de cultivo y tradicionales, una perfecta simbiosis
Con todo ello, no se quiere constatar que el pescado de cultivo sea mejor que el tradicional, ni viceversa, sino que ambos tienen que convivir para poder asegurar a España una producción completa de pescado. Si se dependiera exclusivamente de uno o de otro, las pescaderías comenzarían a tener una imagen similar a la que ha mostrado la Pescadería Oñate: mostradores vacíos, largas colas y altos precios por la falta de oferta.
Se recuerda que el pescado es uno de los alimentos más completos y saludables que existen. Aporta proteínas de muy alto valor biológico y nutrientes esenciales e insustituibles para el ser humano.
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