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Miradores de Madrid: el cerro del Tío Pío

Más conocido como el ‘parque de las siete tetas’, está situado en el distrito de Puente de Vallecas

Desde un mirador un poeta se inspiró, desde otro un romántico se declaró. Pero para muchos el mejor -por sus vistas, su cotidianidad y su ambiente popular- siempre será el mirador que se encuentra en el distrito Puente de Vallecas, al que llaman el cerro del Tío Pío y que es más conocido como el ‘parque de las siete tetas’.

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Foto: MªPaz García Chillarón. Atardecer en el Cerro del Tío Pío.

Bajo esas premisas, miramos nuestros relojes con inquietud para prever el momento en el que saldremos a la calle y nos deleitaremos con los placeres que nos ofrece este mirador de Madrid. Son muchos otros lugares con espectaculares vistas los que nos ofrece la capital, pero hoy os hablaremos del que atesora el parque cerro del Tío Pío.

Mirador urbano con aires de naturaleza

Situado en el barrio de Numancia, concretamente en la calle Benjamín Palencia, 2, se encuentra este lugar popularmente conocido como el ‘parque de las siete tetas’, al que se puede acceder fácilmente con las líneas 54, 141 y 143 de autobús, o en la 1 de Metro descendiendo en la estación de Buenos Aires.

Taquilla

Las siete colinas que responden a ese nombre nos ofrecen una de las mejores vistas de la ciudad, de las que podremos disfrutar sentados sobre el prado mientras estudiamos, paseamos, trabajamos -como hacen muchos madrileños que eligen este lugar para ello- o sencillamente nos relajamos ante un paisaje urbano cuyo fondo de cuadro nos dibuja la Sierra de Guadarrama. 

Además de disfrutar de las vistas, encontramos junto a las colinas una cafetería, zonas infantiles y deportivas, varios parques y una amplia zona verde que nos permiten desconectar momentáneamente de la ciudad.

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(© Foto: Biblioteca digital memoria de Madrid) Chabolas en el Cerro del Tío Pío (1959)

La Junta Municipal del Distrito de Puente de Vallecas organiza en este lugar varias actividades en época estival, enmarcadas en el programa ‘Los veranos vallecanos’, que cuentan con proyecciones de cine al aire libre o una ‘Quedada amanecista’.

Se ofrecen recitales de poesía y de música e incluso conciertos, que se incluyen en ciclos como el llamado ‘‘Las lunas vallecanas’, donde artistas femeninas de gran porte presentan sus mejores trabajos. El mirador es también el lugar donde se celebran las fiestas del barrio de Fontarrón.

Su historia como antiguo poblado

Fue en 1918 cuando se empezó a ocupar esta zona. Su primer poblador, llamado Pío Felipe Fernández, de dónde procederá más tarde el nombre que conocemos, tenía en propiedad algunas de estas tierras, por lo que decidió trasladarse allí con su mujer.

Durante su estancia allí, Pío se convertiría en una figura bastante reconocida por la comunidad, llegando incluso más tarde a dar nombre a varias calles del barrio. Tras su llegada, la zona poco a poco inició un proceso de ocupación. Las gentes procedían de diversas provincias españolas, principalmente Cuenca, Guadalajara y Murcia, aunque también, pero menos, de Valladolid, Ávila, Jaén, Segovia y Soria.

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(© Foto: Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Fondo Fotográfico Martín Santos Yubero, sign. 21480)

Construían su chabola con la ayuda de familiares o vecinos, pero estaban obligados a terminarla en una noche, para poder sortear las leyes municipales, ya que, a pesar de pagar una cuota por ocupar el terreno, no tenían licencia de construcción.

Después la Guerra Civil, la inmigración al lugar aumentó enormemente. Aquella pequeña población que llegaba ya a las 600 chabolas construidas y a más de 2500 habitantes, adquiría fama de marginal, aunque su ambiente fuera lo más parecido a un pequeño pueblo vecinal. Su arquitectura poco común y la vida social de la zona atrajo a artistas como Santos Yubero, que fotografaría las escenas cotidianas de aquel lugar.

Llegados los años 70 se decidió desalojar el lugar que, a pesar de las disputas por expropiaciones y realojos, quedó totalmente vacío. Finalmente, en 1985, sobre los escombros de aquellas antiguas viviendas recubiertas de tierra y césped, se construirían las siete colinas que conocemos hoy en día.

Muy utilizado para grabaciones televisivas

Además de tener una gran historia y unas impresionantes vistas, el Cerro del Tío Pío ha albergado numerosas grabaciones de televisión y de cine, como la película ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ (Agustín Díaz Llanes, 1995), ‘El otro barrio’ (Salvador García Ruiz, 2000),’Fuga de cerebros’ (Fernando González Molina, 2009) o ‘Dioses y perros’ (David Marqués, 2014) . Y es que, en el terreno audiovisual, España siempre ha sido y será uno de los referentes internacionales en materia de paisajes, tanto urbanos como naturales.

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