El artista británico justifica su ausencia en Valencia por la «privación del sueño» debida al ruido de la ciudad, mientras FACUA recuerda a los afectados su derecho al reembolso de entradas y gastos de viaje
El idilio entre el británico Steven Patrick Morrissey -ex líder de The Smiths y conocido por temas como ‘There is a light that never goes out’- y sus seguidores ha sumado un nuevo y accidentado capítulo y lo que prometía ser una velada histórica, ayer 12 de marzo en el Auditorio de Les Arts de Valencia, terminó en decepción absoluta cuando el artista británico decidió suspender su actuación a última hora. ¿El motivo? Una supuesta «privación del sueño» derivada del bullicio fallero que inunda Valencia en estas fechas.
Esta espantada no es un hecho aislado: el músico arrastra un historial polémico con una tasa de cancelación que roza el 70%. En esta ocasión, los cientos de seguidores que esperaban a las puertas del recinto se quedaron con la entrada en la mano mientras el entorno del cantante señalaba al ruido -elemento indisociable del ADN valenciano en marzo, mes de las Fallas– como el principal culpable.

Una travesía «agotadora» y un ambiente insalvable
Según explicaron los promotores, el vocalista llegó a la capital del Turia tras un largo y fatigoso traslado por carretera desde Milán. Al entrar en tierras valencianas, el equipo del artista se encontró con una realidad logística que aparentemente no habían previsto: los preparativos de la semana grande de las Fallas.
La mezcla del cansancio acumulado tras el viaje y la actividad sonora de la ciudad sumieron a Morrissey en un estado que él mismo definió como “insalvable” para salir al escenario. A través de su portal oficial, Morrissey Central, se emitió un comunicado ambiguo: “El show de Valencia se ha vuelto imposible debido a la falta de sueño. Morrissey condujo desde Milán, pero no ha podido descansar por el ruido. El espectáculo no está cancelado; las circunstancias simplemente lo hacen imposible”.
Esta distinción gramatical ha sido recibida con indignación y escepticismo por el público, que considera inaceptable que una estrella de su nivel no hubiera planificado el contexto sonoro de Valencia en pleno mes de marzo.
Un historial de desencuentros: qué pueden hacer los afectados por la cancelación de Morrissey
No es la primera vez que el británico protagoniza espantadas célebres. En Coachella (2009) abandonó el show por el olor a carne asada de los puestos cercanos, y en 2014 se retiró tras sentirse ofendido por el grito de un fan. Su media actual es esta: solo cumple con uno de cada cuatro o cinco conciertos programados.
El incidente ha reavivado en la región el debate sobre el equilibrio entre las tradiciones locales, como las Fallas, y la acogida de grandes eventos internacionales. Este conflicto de convivencia entre el ocio y el descanso es un reto compartido por otras localidades cercanas como Benidorm, que también celebran sus propias fiestas y deben gestionar la normativa de ruidos frente a la hospitalidad turística.
La cancelación ha dejado en el aire a 1.500 asistentes. Mientras el artista mantiene (de momento) sus citas en Zaragoza (14 de marzo) y Sevilla (16 de marzo), los afectados en Valencia deben conocer sus derechos. Según organizaciones como FACUA, la promotora está obligada a reembolsar el coste total de la entrada. Además, los usuarios podrían reclamar daños y perjuicios por gastos de transporte o reservas de hotel que ya no podrán disfrutar. Por ahora, no hay noticias de una fecha de sustitución en el calendario.

¿Quién es Steven Patrick Morrissey?
Nacido en Manchester en 1959, Morrissey es una de las figuras más influyentes y divisivas del pop británico. Saltó a la fama en los años 80 como el carismático y melancólico líder de The Smiths, banda con la que redefinió el indie rock gracias a álbumes fundamentales como ‘The Queen Is Dead’.
Tras la disolución del grupo en 1987, inició una exitosa carrera en solitario con trabajos como ‘Viva Hate’ o ‘You Are the Quarry’. Conocido tanto por su voz barítona como por su férreo vegetarianismo y sus mordaces opiniones políticas, Morrissey se ha convertido con los años en un personaje tan admirado por su talento lírico como cuestionado por su imprevisibilidad sobre los escenarios. A sus 66 años, sigue siendo un icono de la cultura alternativa, aunque sus frecuentes cancelaciones han puesto a prueba la lealtad de sus fans más acérrimos.
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