El Mercado de San Miguel retoma su actividad después de completar un plan de rehabilitación y mantenimiento iniciado en 2023
Tras completarse con éxito la tercera fase del plan de rehabilitación y consolidación cultural del Mercado de San Miguel, el icónico edificio volverá a recibir visitantes y madrileños en pleno corazón de la capital. Después de casi dos meses cerrado al público, el centro retoma su actividad con el 100% de sus arrendatarios y mantiene intacto su concepto gastronómico de referencia a través de sus más de 30 puestos que representan lo mejor de la despensa española y la cocina internacional.
La intervención se ha centrado específicamente en los trabajos de refuerzo y consolidación de la cimentación interior del inmueble. Así, esta actuación supone un avance en el ambicioso plan de consolidación estructural de este edificio histórico, que comenzó en 2023 con una primera etapa dedicada a los pilares exteriores y que continuó en 2024 con la renovación integral de la cubierta.

Con esta tercera fase de refuerzo interior, se completa la estrategia de mantenimiento y consolidación prevista para garantizar la estabilidad de la estructura de hierro del edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento en el año 2000.
Sobre el Mercado de San Miguel
El Mercado de San Miguel fue construido originalmente entre 1913 y 1916 bajo la dirección del arquitecto Alfonso Dubé y Dúez. En su inauguración se presentó como un mercado de abastos minorista, pero tras sufrir el declive propio del paso del tiempo y la competencia de las grandes superficies, el mercado supo reinventarse hasta convertirse en lo que conocemos hoy. Es, por tanto, una joya de la arquitectura de principios del siglo XX y el único mercado de hierro que sobrevive en la ciudad de Madrid.

Años después de su construcción y tras una profunda transformación, el 13 de mayo de 2009 reabrió sus puertas para convertirse en el primer mercado gastronómico de España. Desde entonces, este templo gastronómico, ubicado en la plaza homónima, a pocos pasos de la Plaza Mayor, funciona como un centro de cultura culinaria donde conviven productos de primera calidad.
Sus comercios ofrecen desde pescados gallegos y jamón ibérico de máxima calidad hasta propuestas de chefs reconocidos con estrellas Michelín. Gracias a sus excelentes productos y después de más de un siglo de historia, el Mercado de San Miguel se ha consolidado como uno de los lugares más visitados de Madrid, a la altura de instituciones como el Museo del Prado o el Reina Sofía.

Gastronomía que mantiene el espíritu tradicional y el de vanguardia
A pesar de su popularidad internacional, el Mercado de San Miguel mantiene ese espíritu de plaza pública donde la gente se reúne para celebraciones y situaciones de ocio.
Aun con el bullicio constante acumulado en el lugar, similar a la banda sonora habitual de Madrid, este mercado permite mantener la tradición madrileña de compartir una ración y una buena conversación de pie, apoyado en una de sus barras de mármol, en un ambiente moderno y reinventado.
El Mercado de San Miguel se convierte en un rincón todavía más especial gracias a su capacidad para concentrar lo mejor de la geografía española en pocos metros cuadrados. En sus puestos, la tradición y la vanguardia conviven en perfecta armonía.

Entre sus productos más vendidos y destacados se corona el vermut de grifo, servido muy frío y con aceituna, como el rey de los mediodías. Por otro lado, destacan las tapas de autor, que reinventan el concepto de recetas como la gilda o la croqueta. Y, por último, no se debe olvidar la repostería artesana, que también se hace un hueco en este icónico mercado y pone el broche de oro a la jornada gastronómica.
En definitiva, el Mercado de San Miguel no es solo un mercado, es el claro ejemplo de que, a través de la gastronomía, un centro histórico puede reinventarse y alcanzar la modernidad para adaptarse a la actualidad.









