Los vecinos de Las Rosas recelan de la llegada del Atlético a La Peineta

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  • El cambio definitivo de estadio será para el verano anterior a la temporada 2017-2018.

  • Los posibles problemas añadidos de movilidad preocupan al barrio de Las Rosas.

  • No se descartan acciones de protesta si no se ofrecen soluciones.

Tras casi una década de promesas, retrasos y expectativas frustradas, el proyecto de traslado del Atlético de Madrid desde el Vicente Calderón a La Peineta parece encarrilado. Las obras avanzan a buen ritmo y las desavenencias entre el club y el actual consistorio en cuanto a la operación Mahou-Calderón, van encontrando soluciones intermedias.

Sin embargo, en el horizonte quedan escollos que pueden llegar a dificultar la culminación definitiva del plan. Voces que, aunque desde un principio se alzaron para defender sus reivindicaciones, han sido poco atendidas por los principales actores del proceso y en ocasiones han tenido que recurrir a los tribunales para conseguir altos en el camino.

Un distrito con problemas de movilidad que vienen de muy atrás

Uno de esos colectivos lo forman los vecinos de San Blas-Canillejas, el distrito donde se localizan los terrenos sobre los que se situará el futuro estadio. Desde aquel lejano 30 de julio de 2007, en que el Ayuntamiento de Madrid, el Atlético y Mahou firmaron un protocolo de intenciones según el cual la mudanza tendría lugar tres años después, las asociaciones vecinales han reclamado a los distintos equipos de gobierno que se han sucedido, que cuenten con su participación en el desarrollo de las distintas fases de la operación.

La Peineta

Sus deseos de implicación están motivados por una problemática que el distrito, y más concretamente el barrio de Las Rosas, viene arrastrando desde que la inauguración de la radial R-3 cortara en 2004 su acceso sur a la M-40: es una zona mal comunicada que se ve aquejada por una movilidad deficiente.

En un comunicado de 2007 ya se pronosticaba que “la afluencia de miles de personas al estadio” cada dos semanas produciría “graves colapsos circulatorios”, lo que conduciría al empeoramiento de una situación que, ya de por sí, dejaba mucho que desear.

Las soluciones, más urgentes y necesarias que nunca

El Mirador de Madrid pudo hablar hace unos días con Pablo Morena, ex vicepresidente y actualmente miembro de la Asociación de Vecinos de Las Musas-Las Rosas. La entidad, que a día de hoy cuenta con más de mil socios, nació el pasado mes de junio como resultado de la fusión de dos asociaciones que se unieron para luchar juntas por los intereses de Las Rosas, el mayor barrio del distrito.

Morena, que tiene a sus espaldas innumerables reuniones con responsables de Urbanismo, salió el pasado 29 de febrero del debate ‘La Peineta, ¿adónde vamos? El traslado del Club Atlético de Madrid desde un enfoque jurídico, político y social’ con el convencimiento de que esta es la ocasión definitiva. “Sí o sí vamos a ir al nuevo estadio”, fueron las palabras pronunciadas por Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético. Su tajante afirmación vino acompañada de una nueva fecha límite: junio de 2017.

Reunión de Los 50

El acto, organizado por la peña colchonera ‘Los 50’ y celebrado en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid con la asistencia de todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento y varias entidades ciudadanas, terminó de convencer a la Asociación de que solucionar sus eternas demandas es más urgente y necesario que nunca.

En nuestra conversación, Morena lamentó que: “la única garantía que se nos ofrece es que habrá un aparcamiento interior y otro exterior que, a lo sumo, tendrán espacio para un total de 4.000 vehículos“. Gil Marín confirmó que el nuevo estadio dispondrá de 67.000 asientos (aunque en 2007 se había hablado de 73.000). “Si no se habilitan más plazas, en los días de partido el barrio estará bloqueado y los aficionados acabarán aparcando en la M-40″.

A la derecha, las nuevas gradas que están ya preparadas para ser incorporadas al anexo que FCC ha construido en La Peineta

A la derecha, las nuevas gradas que están ya preparadas para ser incorporadas al anexo que FCC ha construido en La Peineta

Modificaciones en la red de carreteras y en la red municipal de transportes

Las demandas de los vecinos de Las Rosas no han variado demasiado a lo largo de los años, lo que parece dar cuenta del poco esfuerzo que se ha llevado a cabo para que se vean reflejadas. Entre las propuestas para que el tráfico sea más fluido estaría construir accesos de entrada y salida desde la N-II, que además enlazaría con el aeropuerto.

“Una alternativa es poner autobuses lanzadera que salgan desde Mercamadrid o desde el Parque Juan Carlos I hasta la Peineta. O si no, se podría prolongar la línea 2 de Metro una estación más para que llegue hasta el estadio y enlace con la línea 7″, explica Morena.

Motivaciones puramente económicas

Según la información que maneja el miembro de la AA.VV. Las Musas-Las Rosas, al nuevo equipo de Gobierno dirigido por Manuela Carmena no le entusiasma en exceso el proyecto que le ha tocado asumir, pero se ha visto atado de pies y manos por un convenio suscrito en diciembre de 2008 por el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, que vino a ratificar el protocolo de intenciones del año anterior y que se reafirmó con otro documento en 2011.

Convenio 2008. Alberto Ruiz Gallardón

En virtud de lo pactado en el acuerdo de 2008, el Ayuntamiento se vería obligado a abonar al club rojiblanco una compensación económica por valor de 200 millones de euros en concepto de gasto de obras, en caso de no venderle el suelo que se le había prometido.

Morena tiene claro que los intereses económicos de unos y de otros dificultan la búsqueda de soluciones. “Como no se consiguió la sede olímpica con la que Ruiz-Gallardón contaba en las negociaciones iniciales”, afirma, “no hay dinero para hacer las cosas bien. Y el Atlético no quiere pérdidas: antes tenía el seguro que le proporcionaban unos rascacielos que se iban a construir en los terrenos del Calderón, pero la estrategia urbanística de Ahora Madrid ha obligado a reducir la edificabilidad y lo que no quieren son costes adicionales”.

Unidad vecinal para llevar a cabo contundentes acciones de protesta

Morena se muestra convencidísimo de que en la Coordinadora del distrito todos van a estar de acuerdo en hacer todo lo necesario para que sus demandas sean, por fin, atendidas. “Si tenemos que cortar la N-II o la M-40 para que nos escuchen, las vamos a cortar”, concluye.

“Este mismo mes se celebrará una asamblea informativa para los socios de la Asociación y se comenzará a movilizar a los barrios. Nuestro problema no es con el Atlético. No tenemos nada en contra de ellos ni nos oponemos a que vengan, pero no pueden dejarnos el distrito bloqueado por no querer invertir. Nos da igual quién lo pague. Ellos se tendrán que entender, pero hay que dotar al distrito de las infraestructuras adecuadas”, sentencia.

 

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