Las Perseidas arrojan su lluvia de estrellas fugaces

Del 11 al 13 de agosto se podrán ver más meteoros en el cielo

Mirar al cielo y verlo estrellado es una de las mejores sensaciones nocturnas, sobre todo si uno se encuentra en un lugar propicio para ello. Si además, son fugaces, se convierte casi en un acontecimiento, por lo que tiene de poco frecuente. Todos los años, sobre el 12 de agosto, llega la mejor lluvia de estrellas del año.

Se trata de la lluvia de meteoros de las Perseidas, que sucede siempre en verano y deja ver un gran número de meteoros brillantes. Su nombre viene de la constelación de Perseo, y aunque podría hacer pensar que llegan desde ella, en realidad se pueden ver en cualquier parte del cielo.

perseidas en el norte de madrid

Del 11 al 13, más estrellas fugaces

Este año ‘lloverán’ unos 100 meteoros por hora, bastantes menos que el año pasado, cuando excepcionalmente ‘cayeron’ hasta 500, por lo que fue un año especialmente intenso. Este verano las noches con más estrellas fugaces serán la del 11 al 12 y la del 12 al 13 de agosto, sobre todo a partir de las 18:00 h, aunque las ‘lágrimas de San Lorenzo’ durarán del 13 de julio al 26 de agosto.

La noche anterior y la posterior a esos días intensos serán también buenos momentos para pedir deseos, como marca la tradición. Pero este año se va a caracterizar porque la luna tapará parcialmente los meteroros: la luna llena llegará el 6 de agosto por lo que del 11 al 13 no habrá entrado aún en fase de cuarto menguante. Así para la noche de las Perseidas, la luna estará al 72%. 

Lo mejor es observarlas desde un lugar que tenga un cielo oscuro, sin mucha contaminación lumínica, y preferiblemente sin utilizar ningún aparato que nos limite el campo de visión. No hay un momento exacto para ver el máximo de lluvia. Puede ser al principio de la noche o al final, pero en todo caso dura varias horas.

En realidad no son estrellas

El motivo por el que se produce este espectacular acontecimiento es el paso de la Tierra por la órbita del cometa Swift-Tuttle, que tiene un período de 130 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992. Cada año por estas fechas nuestro planeta cruza esa órbita, que está llena de pequeñas partículas, liberadas por el cometa en sus pasos anteriores.

Estos pequeños ‘granos de arena’, que formaron parte en el pasado de la cola del cometa, entran en la atmósfera terrestre. Cuando friccionan con ella, se calientan hasta vaporizarlas a gran altura, alrededor de 100 kilómetros. Eso es lo que las hace brillar como si fueran una estrella, durante unos segundos. Por eso se llaman estrellas fugaces, aunque no se trata realmente de estrellas sino de partículas de polvo incandescente.

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