El efectivo fue una de las personas que viajaba en el tren de Iryo y que ayudó a sacar a los heridos
Han pasado cuatro días desde que se produjo el terrible accidente de tren en Adamuz (Córdoba), y cada vez son más los testimonios de supervivientes que fueron auténticos héroes en la tragedia. Es el caso de Álex, un policía del cuerpo Nacional destinado en el distrito Centro de Madrid, que viajaba en el tren Iryo descarrilado aquel domingo 18 de enero por la tarde.
El hombre no estaba de servicio y volvía de Málaga a la capital como un pasajero más, en su asiento junto a la ventanilla, cuando, de repente, sintió una brusca sacudida con la que el tren se detuvo de golpe. «Las luces se apagaron, gritos, silencio, y después miedo«, cuenta desde el perfil de X de la Policía Nacional.
Aquel día Alex, @policia en el distrito centro de #Madrid viajaba como un pasajero más 🚆
Asiento de ventanilla. Conversaciones ajenas. Un trayecto de vuelta a #Madrid
Hasta que el tren se detuvo de golpe
🧵👇🏻— Policía Nacional (@policia) January 21, 2026
El impacto había dejado a una gran cantidad de personas atrapadas entre hierros, equipajes, asientos y todo tipo de enseres que viajaban en cada vagón, sobre todo los que estaba en los coches 6 al 8. Estos fueron los que sufrieron el mayor golpe, descarrilando por completo y quedando tumbados sobre las vías.
Pero, cuando parecía que lo peor había pasado, un tren Alvia que circulaba por la vía contigua chocó contra el Iryo, descarrilando aquel también, y acabando con sus cuatro primeros vagones en un terraplén, a cuatro metros de profundidad. Esto agravó la situación, los heridos y, desgraciadamente, aumentó el número de fallecidos.

“Hablaba para que nadie se durmiera del todo”, el duro testimonio de este Policía Nacional, uno de los héroes del accidente de Adamuz
Álex fue uno de los pasajeros que tuvo suerte dentro de la desgracia, pues no quedó atrapado, por lo que pudo ayudar a rescatar a aquellas personas que no podían moverse o que se encontraban gravemente heridas, incluso a aquellas que estaban al borde de la muerte. «Hablaba para que nadie se durmiera del todo«, recuerda.
A él se unieron otros pasajeros que también se encontraban en condiciones de ayudar, así como múltiples vecinos de Adamuz que se acercaron a la zona para contribuir en el rescate de los heridos. Uno de los voluntarios que más se ha nombrado es el joven Julio Rodríguez, de 16 años, que volvía de pescar con un amigo cuando se topó con el accidente. Ambos fueron de los primeros en llegar al lugar y sacar a las primeras víctimas.

Se ayudaba a salir de los vagones a quienes podían caminar y se acompañaba a quienes no, hasta que poco a poco fueron llegaron las ambulancias, el cuerpo de Bomberos, la Policía y la Guardia Civil, quienes continuaron con el rescate de las víctimas. En total, los heridos se cifran en más de 120, con varias personas todavía en la UCI. Mientras, los fallecidos ascienden a 43 personas.
Por el momento, se continúa identificando a las personas sin vida que va encontrando la Guardia Civil sepultadas en los trenes, y continúa la búsqueda de desaparecidos. Las causas del accidente aún no están claras, aunque todo parece apuntar a una rotura en las vías producto del desgaste de las mismas; sin embargo aún es pronto para confirmar nada. Ante esta situación de inseguridad, los maquinistas han convocado una huelga general los días 9, 10 y 11 de febrero.










