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El paso de Greta Thunberg por Madrid vuelve a encender el debate sobre su figura

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Greta Thunberg por Madrid
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La activista sueca Greta Thunberg termina su estancia en Madrid tras participar en la Cumbre por el Clima

La aparición de Greta Thunberg en la Marcha por el Clima de Madrid fue inesperada. Mientras miles de personas, tanto jóvenes como adultos, seguían su ejemplo y reclamaban a los políticos reunidos en la Cumbre del Clima de la ONU (COP) medidas para proteger el medio ambiente, Greta se escabullía de medios y seguidores para liderar la pancarta de su asociación Fridays for the Future en la multitudinaria manifestación.

Greta llega a Madrid

Con un semblante cansado por el largo viaje desde Lisboa, Greta estuvo poco tiempo en la marcha ya que los policías no podían garantizar su seguridad. La manifestación era tan masiva que no era recomendable su presencia, ya de por sí bastante llamativa. Entonces, decidió adelantarse y fue camino hacia Nuevos Ministerios, donde le esperaba un escenario que albergaría el acto de cierre de la Marcha por el Clima y donde daría un discurso ante todos los ahí presentes.

Greta Thunberg inspira a los jóvenes a salir a las calles a protestar

Desde el pasado año, Greta se ha convertido en uno de los símbolos más reconocidos de la lucha contra el cambio climático. Sus discursos siempre directos y acusadores se volvieron virales y le hicieron ganar tantos seguidores como detractores. Su figura se ha probado como un gran catalizador de las masas. Siguiendo su estela y utilizando su imagen como bandera, muchos jóvenes ahora salen a las calles para reclamar a los gobiernos ‘corruptos’ que hagan algo para salvar el planeta.

Pero pasada la euforia por la aparición de una nueva figura mesiánica, cabe preguntarse si el efecto de sus palabras y su mito van más allá de ser un mero reclamo, de si la catálisis se detiene justo en el punto en que se toman acciones realmente productivas. Preguntarse si en lugar de una catálisis es una catarsis lo que provoca en las personas, y que si culpar a los políticos de todos los grandes males que aquejan a nuestro planeta es la vía por la cual debemos conducirnos. Y por último, que si realmente una joven puede salvar el mundo.

Greta en el Parlamento Europeo

Tiene tantos seguidores como detractores

Sus seguidores destacan que la labor de la joven activista es una proeza que está destinada a inspirar a personas de todas las generaciones. Que esa inspiración por hacer el bien es digna de elogio y que todos deberíamos hacer un examen de conciencia y preguntarnos por qué existe en primer lugar una figura como Greta Thunberg.

Por otro lado, sus detractores critican el culto por lo que ellos creen es una ‘marioneta’ de los grandes lobbys empresariales. El pasado mes de agosto, el periódico británico The Times publicó una investigación que mostraba que Greta estaba siendo financiada por grandes grupos económicos que esperaban sacar réditos de la transición ecológica a través de las grandes subvenciones millonarias que recibirían por parte de los gobiernos.

Independientemente de las críticas personales que se le puede hacer, forma parte del sentido común reconocer la peligrosidad de personalizar una problemática tan grande en una sola voz. Aunque ella misma reconoce que la crisis medioambiental no trata sobre ella, irónicamente todo sigue girando a su alrededor. A corto plazo puede que sea una solución, pero a largo plazo empiezan a aparecer los problemas.

Greta Thunberg

Muchos otros activistas han sido silenciados por los medios

¿Por qué Greta tiene tanto éxito entre las masas? Según el filósofo Julian Baggini, las respuestas simples y directas de Greta »tienen un poder de seducción increíble». Explica que el fracaso de los políticos en cumplir las expectativas de los votantes, deja en estos últimos un sentimiento de orfandad y soledad. Y a la mínima que aparece alguien con las ideas claras, acuden en masa a refugiarse en esta persona.

Y es que el activismo ecológico no es algo nuevo inventado por Greta. Lo que ella dice es lo que han dicho también los pueblos indígenas de todo el mundo desde hace más de 200 años. Y no solo eso, hay muchos otros nombres silenciados por los medios de comunicación que han dado ‘soluciones’, y no ‘reclamos’, para verdaderamente mejorar nuestro ecosistema. Está el caso de Boyan Slat, un joven que a los 16 años ideó un sistema de recogida de plástico del mar, y que actualmente está en funcionamiento.  Greta considera que su labor no es dar soluciones, o como ella dice: “los adolescentes tienen la responsabilidad de exigir que otros tomen su responsabilidad y hagan algo. Exigir soluciones, no proveerlas”.

Greta pone rumbo a Suecia para pasar las navidades con su familia

En Madrid, Greta Thunberg volvió a pedir a la gente, en su discurso de clausura de la Marcha por el Clima en Nuevos Ministerios, que continúe en la presión a los gobiernos para que estos tomen medidas destinadas a detener el cambio climático. Momentos antes, el actor Javier Bardem -quién tildó de ‘estúpidos’ a Almeida y Trump en su intervención- y la líder indígena brasileña Sonia Guajara, leyeron un manifiesto firmado por 850 organizaciones sociales. En él se pedía que la COP25 resolviera sus problemas para que finalmente se pudiera aplicar el Acuerdo de París en 2020.

Greta en la Marcha por el Clima

Su último acto en Madrid se llevó a cabo este miércoles en la Cumbre del Clima de la ONU. En su intervención dejó un poco de lado su tono victimista, quizá siendo consciente que muchas veces su figura eclipsa a su mensaje, y reprochó a los políticos de todo el mundo ahí reunidos su inacción. Criticó también que usaran la Cumbre como un lavado de imagen, cuando deberían estar aprovechando la oportunidad para negociar con el resto de países.

Terminada su intervención, y tras seis días en la capital, Greta se marchó con destino a su casa en Suecia, donde espera pasar las navidades junto a su familia. “El tiempo se nos está acabando”, dice Greta en cada uno de sus discursos, y quizá esto sea cierto con el clima pero también con su figura. Quizá no falte mucho para que las masas dejen de sentirse inspiradas por ella, quizá pronto Greta sea una más de las silenciadas que reclaman un mundo mejor. Y entonces, ¿quién vendrá a salvarnos?

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