El deporte de élite impulsa al fútbol femenino, pero también destapa un impacto silencioso en la fertilidad de las deportistas
El fútbol femenino vive uno de sus momentos más brillantes. El reciente triunfo de la Selección Española en la Nations League ha confirmado que esta generación de jugadoras está marcando un antes y un después en la historia del deporte nacional. Pero, mientras España celebra los goles y los títulos, hay una realidad menos visible que también forma parte de este éxito: el impacto que una carrera deportiva de alto nivel puede tener en la fertilidad de las deportistas.
Aunque el debate suele quedar en un segundo plano, cada vez más especialistas en salud reproductiva están advirtiendo de la importancia de abordar estas cuestiones con claridad, especialmente entre las deportistas de élite que retrasan la maternidad sin conocer del todo los riesgos asociados.

Fertilidad de las deportistas: una maternidad cada vez más tardía
El punto de partida no es exclusivo del fútbol. La fertilidad está cayendo en toda Europa y España es uno de los países con mayor retraso en la edad de maternidad. Según los últimos datos, casi el 40% de los nacimientos corresponden a madres de 35 años o más, una edad que los expertos consideran límite para mantener una buena reserva ovárica.
Para las atletas, este escenario se complica aún más. Su nivel de exigencia física, la disciplina diaria y las variaciones de peso propias del entrenamiento de alto rendimiento pueden afectar directamente a la calidad ovárica y a la regularidad de sus ciclos menstruales.

Entrenamientos intensos y menstruación: qué ocurre realmente
Los especialistas en medicina reproductiva del Instituto Bernabeu lo explican con claridad: el ejercicio intenso puede modificar el equilibrio hormonal de las deportistas.
La doctora Pino Navarro, directora del área de endocrinología del centro, señala que muchas atletas mantienen ciclos menstruales aparentemente normales, pero sufren una disminución de progesterona en la segunda fase del ciclo. Ese descenso puede derivar en dificultades de implantación del embrión o incluso en abortos tempranos.

En los casos más extremos, aparece la amenorrea: la pérdida total del ciclo menstrual, que implica la ausencia de ovulación y, por tanto, la imposibilidad de quedar embarazada.
Este fenómeno no afecta solo al fútbol. Suele aparecer también en disciplinas asociadas a bajo peso corporal -como ballet, gimnasia rítmica o patinaje artístico- y en prácticas de resistencia prolongada, como el maratón.
Un problema que también afecta a los hombres
Aunque menos visible, los deportistas de élite masculinos tampoco están exentos de riesgos. Un estudio de la Universidad de Córdoba muestra que los entrenamientos extremos pueden alterar la morfología, velocidad y calidad del ADN de los espermatozoides. La competencia constante, la autoexigencia y el estrés elevan los niveles de cortisol, lo que impacta directamente en la fertilidad.
Un dato preocupante acompaña este contexto: la concentración y calidad del semen masculino han caído un 51% a escala global en las últimas décadas, con un ritmo de descenso que inquieta a los especialistas.

Vitrificación de óvulos: una respuesta eficaz para las deportistas
Ante este panorama, cada vez más atletas están optando por preservar su fertilidad mediante vitrificación ovocitaria. Se trata de una técnica segura que permite congelar los óvulos cuando la mujer es joven, conservando su calidad y aumentando las posibilidades de ser madre en el futuro.
La doctora Navarro lo resume así: “Si una mujer tiene por delante una carrera deportiva exigente y desea ser madre en el futuro, vitrificar óvulos puede ser la estrategia más segura. Después, cuando llegue el momento, podrá buscar el embarazo en condiciones óptimas, reduciendo la intensidad del entrenamiento y mejorando su nutrición”.
Además, un aporte nutricional acorde al gasto calórico, descanso adecuado y una reducción temporal del ejercicio pueden ayudar a recuperar ciclos menstruales alterados.

La maternidad en la alta competición: otro reto por superar
Incluso cuando una jugadora decide ser madre, aparece un nuevo desafío: la conciliación real con su carrera deportiva. El posparto, la recuperación física y el regreso a los entrenamientos intensivos requieren una planificación muy precisa y un apoyo profesional constante.
Aun así, los avances en medicina reproductiva y la creciente visibilidad de estas problemáticas están permitiendo que cada vez más atletas puedan compaginar su sueño deportivo con el deseo de formar una familia.

La fertilidad de las deportistas: ¿Un debate pendiente en el fútbol femenino español?
Mientras la selección sigue cosechando éxitos, la conversación sobre salud reproductiva empieza a abrirse paso en los vestuarios, en las consultas médicas y en el ámbito federativo. La profesionalización del fútbol femenino no puede dejar fuera un aspecto tan esencial como el futuro reproductivo de sus jugadoras.
El talento brilla en el campo, pero detrás de cada triunfo hay una atleta que también piensa en su vida más allá del deporte. Y garantizar que la maternidad no sea un obstáculo es, sin duda, el siguiente reto de una disciplina que no deja de crecer.
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