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El Ángel del Jardín, una floristería centenaria en el centro de Madrid

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Su dueña, Elsa Valverde, explica que retomó la floristería para darle un nuevo aire

A finales de 2019, un trozo de historia de Madrid parecía decir adiós para siempre. El número 2 de la calle de las Huertas despedía a quien había sido su inquilino durante más de un siglo: la floristería El Jardín del Ángel. Inaugurada en 1889, era la floristería más antigua de Madrid. ¿El motivo? Desavenencias entre los dueños y el arrendador del inmueble, que últimamente derivó en la rescisión del contrato por ambas partes.

Los vecinos del barrio de las Letras observaban desolados cómo las rejas que antaño abrían hacia el jardín interior de la floristería permanecían cerradas. Para ellos esta era una escena común, pero no por eso menos dolorosa. Con los años habían visto esfumarse históricas librerías y pequeños comercios familiares, a cambio de tiendas de ropa, cervecerías y restaurantes.

La floristería El Jardín del Ángel cambió su nombre por El Ángel del Jardín

Así pues, cuando El Jardín del Ángel anunció el cierre, la pregunta que rondaba entre ellos era la de siempre: ¿Qué nueva tienda se instalaría ahora? La respuesta no tardarían en encontrarla.

De la mano de Elsa Valverde y Mercedes Rodríguez, el otrora Jardín del Ángel pasaría a llamarse El Ángel del Jardín. El número 2 de la calle de las Huertas preservaría su esencia de floristería, solo que esta vez tendría un nuevo nombre, nuevos dueños y la misma magia de siempre. Así, continúa con el hito de ser la más antigua de Madrid.

Elsa Valverde es bióloga de profesión y ha trabajado en la tienda del Real Jardín Botánico de Madrid. Su socia, Mercedes Rodríguez, forma parte de la quinta generación de una familia de floristas. Cuando se enteraron de que El Jardín del Ángel estaba por cerrar, reconocieron una buena oportunidad para hacerse con ese «rincón mágico».

El arbozispado de Madrid es el propietario del local que alberga la floristería

En su momento, las culpas por el cierre de la centenaria floristería recayeron sobre el párroco de la anexa Iglesia de San Sebastián, quien supuestamente era el arrendador del local. Sin embargo, Elsa explica que esa acusación no tenía razón de ser. Para empezar, aclara que el inmueble «no es una propiedad privada del párroco, sino que pertenece al arzobispado de Madrid».

Según Elsa, la única función del párroco es «la de ser nuestro enlace con el arzobispado». Por lo poco que ha podido saber, los anteriores dueños de la floristería no fueron renovados porque «utilizaban el local para todo tipo de eventos, lo cual está prohibido pues el lugar tiene licencia histórica».

Para hacerse con el lugar, Elsa y su socia le enviaron al párroco un dossier con todos los cambios que tenían pensado hacer. El objetivo era «darle otro aire lugar» que antes de su llegada «estaba más destinada a los turistas que a ser una floristería de verdad». Al concurso se presentaron varios proyectos, pero finalmente salió elegido el de Elsa y Mercedes.

El Ángel del Jardín ha tenido una reforma integral

Ya establecidas como dueñas del nuevo Ángel del Jardín, empezaron a trabajar en la «reforma integral» de la floristería. Bajo los anteriores dueños, el local había sufrido un cierto «abandono» que quedaba patente en el tejado, el suelo, el invernadero y los cristales de los mostradores y ventanas, en mal estado.

A parte de solucionar estos desperfectos, Elsa y su socia implementaron sus propias ideas. Por ejemplo, en la pared que limita con la Iglesia de San Sebastián, levantaron un atractivo jardín vertical. Asimismo, las flores, plantas y ramos que adornan los interiores de la floristería son cambiados asiduamente. «La idea es que la experiencia de visitar la floristería sea distinta cada vez», explica Elsa.

La pandemia y el temporal Filomena han ocasionado perjuicios a la floristería

En un principio, el plan para El Ángel del Jardín era reabrir durante la primavera del 2020. Sin embargo, debido a la pandemia, la reapertura se tuvo que retrasar hasta el pasado mes de diciembre.

Desde el preciso momento en que reabrieron, Elsa destaca que el apoyo de los vecinos del barrio de las Letras ha sido inmenso. Igualmente se muestra agradecida al arzobispado y la iglesia porque «han sido conscientes de la difícil situación que se está viviendo por el coronavirus».

Con todo, la crisis sanitaria no ha sido el único imprevisto a enfrentar durante este breve periodo desde la reapertura. El temporal Filomena, que colapsó Madrid hace dos meses, ocasionó profundos daños en el jardín interior de la floristería. En él está el considerado olivo más antiguo de Madrid, el cual, según palabras de Elsa, «ha quedado severamente dañado».

La floristería sufrió robos en los días que estuvieron cerrados por la nevada

Además, en los días que El Ángel del Jardín estuvo cerrado por la nevada, algunos aprovecharon para robar géneros que, por las prisas de la imprevisión del mal tiempo, no llegaron a ser almacenados a tiempo. «Se han llevado bonsáis y todo tipos de plantas», denuncia una apesadumbrada Elsa.

Pese a todos estos últimos infortunios, Elsa no pierde la esperanza en que la floristería El Ángel del Jardín va a salir adelante. Ahora que las personas están obligadas a pasar más tiempo en sus casas, hay una mayor demanda por adquirir «una planta o una flor que pueda hacerles compañía».

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