La Estación de Chamberí comienza obras de renovación en agosto y durarán ocho meses, sin afectar al paso de trenes; su museo cierra hasta septiembre
La ‘estación fantasma‘ de Chamberí –conocida popularmente así por haber permanecido cerrada al público desde 1966, mientras los trenes continuaban atravesándola sin detenerse- inicia una reforma de sus instalaciones este mes de agosto. Las obras de este histórico lugar de Metro de Madrid, que se une a otros como la Nave de Motores o el antiguo vestíbulo de Pacífico, se extenderán hasta el primer trimestre de 2026, coincidiendo con el 60º aniversario de su clausura.
Durante ocho meses, se acometerán mejoras para preservar los elementos originales de esta joya del patrimonio madrileño, y uno de los espacios más fotografiados del suburbano, sin interrumpir la circulación ferroviaria. Por este motivo, las visitas al museo de la estación quedan interrumpidas en agosto, cuando se ejecuta el grueso de las obras.
El museo retoma su actividad el 5 de septiembre de 2025, a falta de varios meses para la finalización de las obras, aunque algunas áreas permanecerán restringidas hasta la finalización total de los trabajos.

La intervención actual busca reforzar el valor histórico y museístico de este emblemático lugar, asegurando su conservación para el futuro. Se repararán también azulejos, pintura mural, enlucidos y elementos metálicos de andenes y pasillos, respetando la estética de principios del siglo XX.
La ‘estación fantasma’ de Chamberí
El apodo de ‘estación fantasma’ también está relacionado con la conservación de su estética original de principios del siglo XX, lo que ha alimentado el misterio y el interés en torno a ella durante décadas. Diseñada por el célebre arquitecto Antonio Palacios, la estación formó parte del primer tramo de la red de Metro de Madrid, inaugurado en 1919. Su cierre se debió a la imposibilidad de adaptar su estructura curva y andenes cortos a los nuevos trenes de mayor capacidad.
Hoy, integrada en el ‘Andén 0’, el centro de interpretación del Metro, la Estación de Chamberí es un testimonio único de la evolución del transporte metropolitano en Madrid y un símbolo del pasado urbano que conecta generaciones.

Desde su reapertura como museo en 2008, el espacio ofrece a los visitantes una experiencia inmersiva sobre los orígenes del suburbano madrileño, con carteles publicitarios en cerámica y mobiliario de época.
Viaje al Metro de hace un siglo
Más de 50.000 personas recorren cada año los pasillos silenciosos de la ‘estación fantasma’ de Chamberí, atraídas por el ambiente intacto de esta cápsula del tiempo. La estación fue una de las ocho originales del primer tramo entre Cuatro Caminos y Sol, y continúa generando interés tanto entre turistas como madrileños.
Los trenes de la Línea 1 siguen atravesando sus andenes sin hacer parada en la estación, como hacían desde que cerró hace seis décadas. Su redescubrimiento en los años 90, tras aparecer en el cine, y su inclusión en los Museos de Metro de Madrid han contribuido a convertir este rincón subterráneo en un símbolo del patrimonio urbano de la capital. El recinto permite a los visitantes sumergirse en la historia del transporte metropolitano, consolidado como un espacio único donde se cruzan memoria, arquitectura y cultura popular madrileña.










