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La crisis alimentaria desborda a un Madrid solidario

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Crisis alimentaria covid

Las asociaciones vecinales están apoyando a los ciudadanos tras la crisis provocada por la Covid-19

La crisis alimentaria producida por el coronavirus (Covid-19) está teniendo como víctimas predilectas a los hogares más desfavorecidos. Tan solo en Madrid se prevé que uno de cada cinco ciudadanos podrían necesitar algún tipo de ayuda municipal, más del triple de lo que se tenía registrado antes de la pandemia.

Algunas de las imágenes más representativas son las ‘colas del hambre’ del barrio de Aluche. Las familias que allí acuden diariamente se han quedado sin un euro de un día para otro. Sus miembros se han encontrado en el paro, o el ERTE no les ha llegado para cubrir sus necesidades porque habían vivido hasta entonces de sueldos precarios y trabajos sin contrato.

Recogida de Alimentos covid-19 crisis social
Foto: Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán

De igual forma, según un estudio del Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid, a fecha de 8 de mayo, 4 de cada 10 diez familias madrileñas han visto reducidos sus ingresos a causa del confinamiento. Y de ellas, un 10% ha llegado a perder más de la mitad de lo que ganaban.

La crisis alimentaria dispara el número de los ‘nuevos pobres’

La imagen de una mujer buscando comida en un contenedor de basura en el centro de Madrid, en el ‘exclusivo’ barrio de Salamanca, se ha convertido en otra de las radiografías de la crisis social que se está atravesando.

Los ‘nuevos pobres’ es un concepto que ya está utilizándose en las distintas asociaciones solidarias. Para Quique Villalobos, portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), este nuevo perfil es de «gente que vivía en la economía informal o sumergida, y que al tener esta situación de confinamiento están impedidos a tener ingresos directos que, aún siendo bajos, les permitía subsistir».

Ahora, de cada diez peticiones de ayuda para comer, cuatro proceden de hogares que lo solicitan por primera vez. La clase media-baja ha descendido abruptamente hacia la baja, y el que antes era de nivel bajo, directamente ha tocado fondo.

Portavoz de la FRAVM
Foto: FRAVM

Las familias monoparentales, algunas de las más afectadas

La crisis alimentaria está mostrando el peor de sus efectos en sectores específicos de la sociedad. Por ejemplo, con las familias monoparentales, que en su mayoría están encabezadas por mujeres. También con las mujeres como tal, pues suelen tener los empleos más precarios e informales (empleadas domésticas, cuidadoras de niños y ancianos, etc).

Es el caso de una vecina del distrito de Tetuán, que se ha visto en la necesidad de pedir ayuda para dar de comer a su familia. Hasta antes de la pandemia, ofrecía servicios de limpieza en varios edificios y locales del arco sur de la ciudad.

De su trabajo, ella dice que: «Era inestable, no tenía un sueldo fijo, me llamaban cuando me necesitaban y me pagaban por el día». Cuando se dictó el estado de alarma, lo primero que hizo fue llamar a sus empleadores: «Normalmente son ellos quienes me llaman, pero estaba preocupada y quería asegurarme algún trabajo».

«Por ahora, con no pasar hambre es suficiente»

Algunos le decían que habían cerrado y que no la necesitaban hasta nuevo aviso, otros que no sabían lo que iban a hacer y que esperara a la llamaran. «Hasta hoy sigo esperando», cuenta resignada.

Crisis alimentaria en Madrid tras la covid-19
Foto: Red de Apoyo mutuo Bellas Vistas

Después de escribir a los servicios sociales del Ayuntamiento y no obtener respuesta en varias semanas, decidió acercarse a la Despensa Solidaria de Bellas Vistas por recomendación de una vecina.

A pesar de que antes no vivía holgadamente, por lo menos podía subsistir y cubrir las necesidades básicas propias y de su hija pequeña. «Es difícil tener que vivir de la beneficencia. Pero como yo hay muchas más, y las personas de ahí dentro [de la Asociación] te reciben tan bien que a pesar de no estar en situación de ayudar, te dan ganas de venir y echar una mano», dice con cierta emoción.

Pero más allá de la alimentación, hay otros gastos a los que debe hacer frente. El alquiler de la habitación es quizás el que más le preocupa. «Mi casero vive en el mismo piso que yo. Sabe de mi situación, sabe que estoy comiendo de la beneficencia. Él no ha llegado a este extremo, pero tampoco le va bien que digamos. No me ha cobrado estos últimos meses, pero tampoco me los ha perdonado», explica, y concluye: «Ya veremos cómo salimos de esta. Por ahora con no pasar hambre es suficiente».

La crisis alimentaria se extiende al sur de Madrid

Las colas de Aluche no son una excepción; como estas hay muchas otras repartidas en los distritos más populares de Madrid. Largas colas que pueden alcanzar las 7 horas de espera. En este sentido, explica el portavoz de la FRAVM, los distritos que más ayuda en alimentación están necesitando de las asociaciones vecinales son Latina, San Blas, Puente de Vallecas y Villaverde.

El Banco de Alimentos de Madrid
Foto: Banco de Alimentos de Madrid

Las redes vecinales de todos los barrios y distritos han tenido que improvisar dispensas solidarias ante la incapacidad de los servicios sociales madrileños de atender las demandas que semana a semana iban aumentando. Un ejemplo es el Banco de Alimentos de Madrid que ha incrementado sus repartos en un 30%, llegando, según dicen, «a niveles que ni siquiera se vieron en la crisis del 2008».

Sin embargo, dice Quique, las asociaciones y redes vecinales para la recogida de alimentos no se crearon con la intención de perdurar. De hecho, antes de la pandemia había una que otra despensa solidaria que se creó por la crisis del 2008. Lo de ahora, explica, «ha surgido como una forma de parar el golpe». Ante la oleada de gente que no tenía qué comer, saltaron las alarmas y se empezó con la recaudación de alimentos.

«No puedes esperar a que te atiendan tres semanas y entre medias no comer»

La crisis alimentaria ha afectado a gente que no cumple con las condiciones de los servicios sociales. El portavoz de la FRAVM aclara que estos servicios «excluyen de la ayuda a personas que no tienen papeles, a los refugiados, a los que cobran la Renta Mínima de Inserción, entre otros casos».

Y aún aquellos que son admitidos, tienen que sufrir el doloroso proceso burocrático para la asignación de ayudas que por el desbordamiento está tardando más de lo necesario. «Tú no puedes esperar a que te atiendan tres semanas o un mes y entre medias no comer», añade Quique.

Foto: El Mirador de Madrid

Así, la inmediatez de las ayudas de las asociaciones y las redes vecinales se convirtió en el complemento ideal para la situación de emergencia. En total, son casi 60 las redes vecinales que actualmente reparten alimentos en Madrid, y que son producto de la suma de los esfuerzos de más de 6.000 personas voluntarias que trabajan sin descanso para que ninguna familia se quede atrás. Entre ellos, hay gente que no trabaja pero que está en ERTE y también personas en el paro pero que han querido ayudar.

Atienden a todo aquel que demande ayuda. No obstante, tienen cuidado al repartir los alimentos para que se haga del modo más proporcional posible. «Se intenta saber cuántas personas forman parte de la unidad familiar, si hay menores o si hay personas dependientes. De esta forma, quien más necesita puede tener un poco más y quien menos necesita un poco menos», explica Quique.

Las redes vecinales han repartido comida a más de 20.000 personas

Dentro de los logros de las redes y asociaciones está la creación de 37 despensas solidarias durante el mes de abril. Los alimentos proceden, en su mayoría, de las cestas alimentarias recogidas en los comercios de los barrios y de donaciones económicas a las cuentas bancarias de las asociaciones que así lo hayan dispuesto. Desde que se inició el confinamiento, la FRAVM calcula que se ha repartido comida a más de 6.000 familias. Y para mayo, no duda que las ayudas hayan sido incluso mayores.

Bono solidario por la crisis alimentaria
Bonos solidarios en mercados. Foto: El Mirador de Madrid

La red que ha suministrado ayuda a más familias es la del Centro. En total, su reparto de comida ha llegado a 913. Muy cerca está la Asociación Vecinal de Aluche, en cuyas colas han aguardado 800 familias. Las otras redes de distribución de alimentos con más actividad son las de San Blas-Canillejas (779) y la de Vallecas (755).

También ayudas para vivienda o compra de medicinas

La crisis social de los más desfavorecidos no siempre termina con la adquisición de alimentos. Algunas de las otras demandas que las asociaciones enfrentan están relacionadas con la vivienda, la compra de medicinas a personas mayores, el pago de las facturas de teléfono, el cuidado de menores, entre otros.

La naturaleza temporal de las ayudas vecinales es un problema que la FRAVM ha querido transmitir y solucionar conjuntamente con el Ayuntamiento. Al respecto, su portavoz dice que, pese a la buena intención: «Ellos siempre se han comprometido a intentar coordinarse distrito a distrito, pero lo cierto es que en algunos se ha logrado y en otros no».

Las redes vecinales reclaman que, bajo ningún concepto, pueden ser un reemplazo de los servicios sociales que están en manos de las administraciones. La solidaridad de unos voluntarios no tendría por qué competir con los más de 25.000 trabajadores del consistorio madrileño, y sus 5.000 millones de euros en presupuestos.

Coordinación dispar entre Ayuntamiento y asociaciones en la crisis alimentaria

En los distritos donde mayor sintonía se ha mantenido entre Ayuntamiento y red vecinal es en los que se han visto más golpeados por la crisis alimentaria. Es el caso de Latina, Villaverde y Puente de Vallecas.

Recogida de alimentos en Begoña
Foto: Asociación de Vecinos Centro-La Latina.

Y en razón a las propuestas que desde la FRAVM se hicieron al consistorio -como la creación de cocinas solidarias en cada uno de los distritos-, añade que «se ha ido tomando, sino la propuesta exacta, al menos alguna cosa parecida». A veces ha sido gracias a «sus capacidades administrativas o legales [del Ayuntamiento], y en otras, en base a la voluntad».

De los distritos donde menos coordinación ha habido, está el caso de Carabanchel Alto. Las diferentes asociaciones del barrio presentaron propuestas muy parecidas a las de la FRAVM al presidente de la Junta Municipal de ese distrito, Álvaro González.

Sin embargo, según informan las asociaciones, todas las propuestas fueron rechazadas bajo el argumento de que ya se estaban atendiendo las necesidades que les estaban planteando. Una respuesta bastante difícil de digerir dado que las redes vecinales no han hecho más que aumentar a causa de la desatención municipal.

Todavía hay familias que no reciben ayudas

Pese a esas deficiencias, desde el Ayuntamiento también se han impulsado medidas para atender a los más afectados por la crisis alimentaria. Una de las más sonadas ha sido la creación de los Bonos de Mercados Solidarios.

Bono de Mercado para la crisis alimentaria

Con ellos se ha intentado impulsar las donaciones que los vecinos quieran realizar a las cocinas y asociaciones solidarias de los distritos. La iniciativa se puso en marcha por primera vez en Latina.

Sin embargo, aún sumados los esfuerzos de las redes y el Gobierno de la ciudad, hay familias que no alcanzan a recibir las ayudas. Tan solo en Aluche, la red se encuentra totalmente desbordada, y hacen falta más recursos, alimentos y donaciones.

Lo que ocurre en Madrid es tan solo un reflejo de lo que sucede en otras partes de España. Por ahora, las medidas de las administraciones siguen llegando, las donaciones solidarias también, pero aún hay ciudadanos en las colas que se quedan con las manos vacías. El confinamiento está pasando, pero el temor latente es que la pobreza sea la que persista.

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