La DGT alerta de que las altas temperaturas aumentan los accidentes un 20% y merman los reflejos de forma drástica
Con la llegada de la época estival, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha lanzado una advertencia urgente en Madrid sobre los riesgos reales de conducir con calor, un factor crítico que dispara la fatiga y reduce la atención de los conductores en la carretera. El habitáculo de un vehículo expuesto al sol puede transformarse rápidamente en una trampa térmica que ralentiza las respuestas físicas ante cualquier imprevisto vial, incrementando notablemente la siniestralidad durante los meses de verano.
Viajar bajo temperaturas extremas no es solo una molestia incómoda que se soluciona de forma momentánea. El esfuerzo constante que realiza nuestro organismo para termorregularse consume una energía vital que debilita directamente la capacidad de anticipación y la paciencia necesarias para afrontar el tráfico diario.
De hecho, la pérdida de frescura mental provocada por el bochorno altera el comportamiento de manera similar al cansancio acumulado. Mantener el habitáculo fresco se convierte de este modo en una prioridad absoluta para garantizar la seguridad vial de todos los usuarios de la vía.
Los efectos en el cuerpo de ‘conducir con calor’
Cuando el termómetro sube dentro del coche, el cuerpo empieza a trabajar a marchas forzadas para enfriarse. Según la DGT: el calor excesivo produce efectos muy parecidos a los de la fatiga o la somnolencia. No hace falta quedarse dormido para cometer un error fatal; basta con ir más lento, más espeso y con menor capacidad para anticipar los movimientos del resto de vehículos.
La pérdida de frescura mental en carretera se paga cara. A una velocidad de 120 km/h, un coche recorre más de 33 metros por segundo de forma instantánea. Cualquier retraso en la reacción física reduce drásticamente el margen de seguridad para esquivar un obstáculo o frenar a tiempo.
El estado de ánimo también sufre alteraciones importantes debido al bochorno ambiental. Las altas temperaturas favorecen la aparición de los siguientes síntomas al volante:
- Irritación y tensión: los atascos y los imprevistos en la calzada generan un nivel de frustración mucho mayor.
- Menos paciencia: se reduce la tolerancia hacia los errores de otros conductores.
- Decisiones impulsivas: aumenta la probabilidad de realizar maniobras bruscas o agresivas en plena circulación.
Pautas eficaces para enfriar el habitáculo
El uso del aire acondicionado es fundamental, pero la seguridad real depende de los hábitos que adoptemos antes y durante el trayecto. Si el coche ha estado aparcado directamente bajo el sol, el primer paso obligado debe ser ventilar el coche de forma manual. Abrir las puertas y bajar las ventanillas antes de arrancar ayuda a expulsar el aire caliente acumulado de manera inmediata.
La recomendación de los expertos es mantener una temperatura confortable en el climatizador, situada habitualmente en una franja aproximada de 22 a 24 °C. Esto permite conducir con comodidad y evita cambios térmicos bruscos al salir al exterior.
Por último, la hidratación constante juega un papel salvavidas. Llevar agua fresca en el coche ayuda a combatir de forma directa la deshidratación, un estado que favorece el cansancio y la pérdida de concentración. Planificar el viaje fuera de las horas de más calor y evitar las comidas pesadas completan el escudo perfecto para viajar protegidos este verano.
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