procesionaria pino

Campaña para luchar contra la procesionaria del pino en la región

Estas orugas pueden causar grandes daños a la salud de las personas y sus mascotas

El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid ha iniciado la primera campaña de la temporada para luchar contra las procesionarias del pino. Estos insectos lepidópteros nocturnos que pueden provocar graves daños a nuestras mascotas, sobre todo perros, y afectar también a la salud de las personas que entren en contacto con ellas.

procesionariaLa campaña se lleva a cabo todos los años entre los meses de marzo y mayo. Las orugas de la procesionaria habitan en bolsones ubicados en los pinos, de cuyas hojas se alimentan. Cuando las condiciones les son favorables, bajan al suelo para convertirse en mariposas y reproducirse, formando una especie de ‘procesión‘. De ahí el origen del nombre.

Es en este momento cuando pueden entrar en contacto con nuestras mascotas, generalmente perros, que sufren daños severos en la lengua y pueden incluso provocar su muerte. Las personas se verían afectadas en cuanto a alergias, por lo que es aconsejable evitar acercarse a las zonas donde haya núcleos de procesionarias.

Pinares afectados por la procesionaria

La región de Madrid cuenta con 60.000 hectáreas de pinares, de las cuales 40.000 están afectadas por la procesionaria, en mayor o menor medida. Los agentes forestales, como parte de la campaña puesta en marcha, buscan detectar áreas con elevada densidad de estos insectos con un doble objetivo: la salud forestal y la salud pública.

La procesionaria puede convertirse en un problema para la salud de las masas forestales, propiciar la aparición de otras plagas, disminuir el vigor del arbolado y hacerlo más sensible a los incendios forestales. Por este motivo, todos los años se lleva a cabo una campaña de evaluación del nivel de procesionaria.

procesionariaAcciones de los agentes forestales

Los agentes forestales cumplimentan unos estadillos específicos sobre la procesionaria, con el fin evaluar su densidad y determinar si se deben o no tomar medidas. Estas serían, por ejemplo, la aplicación de insecticidas, la instalación de trampas de feromonas u otro tipo de tratamiento.

Este año, de manera experimental, los agentes forestales están realizando un trabajo para intentar predecir el nivel de procesionaria y elaborar un mapa de riesgo en zonas de uso público, que el próximo año se hará público si los trabajos de campo son positivos.

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