El clasicismo y la vanguardia de la Biblioteca Iván de Vargas, en La Latina

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Asentada sobre la antigua residencia de la familia Vargas, la biblioteca de La Latina fue remodelada en 2011

Dicen que La Latina es un barrio de contrastes. Tan pronto ofrece un plan sosegado recorriendo sus jardines del Parque de Las Vistillas como te lanza al bullicio ‘tabernero’ de Las Cavas. Hogar de diversidad y tradición pero, sobre todo, de arte, historia y cultura, de esta vorágine surge uno de los edificios con más carisma de la zona: la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas, un espacio con dos caras, una de ellas con alma del siglo XVII y la otra renovada, vanguardista.

Biblioteca Iván de Vargas

Antiguo hogar de alta alcurnia

Se encuentra situada en el número 5 de la calle de San Justo, ocupando un lugar privilegiado del Madrid de los Austrias y, a pesar del aspecto moderno de su fachada principal, su corazón nos cuenta una historia que se remonta cientos de años atrás.

La biblioteca está construida sobre la residencia original de la familia Vargas, una de las más influyentes de la sociedad madrileña en época de Alfonso VI y con uno de los linajes más antiguos de la capital. Además de por su peso en la aristocracia de la ciudad, los Vargas, concretamente Iván, ha pasado a la historia por ser señor de San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

Si bien la propiedad estuvo en manos de la familia desde el siglo XVII, ya en la década de 1950, parte del edificio que quedaba fue demolido para abrir la plazuela del Obispo. A partir de ese momento, comenzó el deterioro del que fue hogar de alta alcurnia hasta que en 1999 el Ayuntamiento de Madrid lo compró para remodelarlo. El edificio se derriba, no sin antes documentarlo gráfica y fotográficamente para más tarde volver a levantar la mayor parte en su forma original.

Patio Biblioteca Iván de Vargas

Una remodelación con historia

Por fin en 2011, abre sus puertas la nueva Biblioteca Pública Iván de Vargas, pero lo hace con una imagen característica dividida en dos partes. Por un lado, está la más moderna e innovadora, que toma la forma de un cubo de granito y espaciosas cristaleras y donde, curiosamente, se ve reflejada la fachada de la basílica de San Miguel, que está situada justo enfrente.

La segunda parte, que parece antigua pero también es nueva, es una reconstrucción de la casa original de Iván de Vargas. Debido a su decadente estado, la edificación original fue derribada, aunque se guardaron los escudos y cerrajerías originales para añadirlos a esa antigua-nueva fachada.

Pero no solo su parte exterior conserva el encanto de antaño. En el patio interior central de la biblioteca también se ha mantenido el trazado original y se conservan dos magnolios centenarios de 15 metros que sobresalen por encima del edificio. También se rescataron los vestigios de un antiguo pozo, en concreto uno de los cuatro que hay en Madrid asociados al milagro de San Isidro, como es el pozo del Museo de San Isidro.

Un asombroso fondo documental sobre Madrid

A lo largo de sus cuatro plantas y sus más de 2.800 m2, se distribuye un fondo de más de 50.000 elementos documentales entre libros, DVD y demás publicaciones. Cuenta con espacios para todos los públicos y necesidades como salas de consulta y lectura, espacios para actividades y exposiciones, salas infantiles y juveniles o salas de reuniones.

En la biblioteca tienen puestos de acceso a internet en todas sus plantas, pero sobre todo destaca por poseer una sala especializada en la gastronomía, historia, cultura y tradiciones de Madrid. En ella se incluyen infinidad de títulos de difícil acceso en la actualidad y que han sido recuperados y digitalizados y pueden ser consultados en el Memoria de Madrid.

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