La muerte del excoronel se produce el mismo día que se desclasifican los documentos del intento de golpe de Estado
Ayer, miércoles 25 de febrero, por la tarde murió uno de los protagonistas del 23-F, Antonio Tejero, coincidiendo con la desclasificación de los documentos de aquel acontecimiento histórico. Con su mítica frase ‘¡Quieto todo el mundo!’ durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) en el Congreso de los Diputados de Madrid, el militar pasó a la historia como uno de los artífices del intento de golpe de Estado en España en 198, un movimiento que fracasó.
Tejero ha muerto a los 93 años acompañado de sus hijos tras varios meses con problemas de salud, tal y como ha comunicado su familia, en el piso donde residía en Alzira (Valencia). Sus restos se encuentran en el tanatorio Servisa de Xátiva, en Valencia, donde se ha instalado hoy, jueves 26 de febrero, una capilla ardiente. El funeral se celebra esta tarde en la capilla del tanatorio La Costera en esta misma localidad.
Posteriormente, el ex coronel de la Guardia Civil será incinerado. Sus cenizas reposarán en Torre del Mar, en Málaga, localidad en la que residió un tiempo y en la que, sobre todo, pasaba los veranos. Estarán junto a los restos de su esposa, Carmen Díaz Pereira, fallecida en 2022.
¿Quién era Antonio Tejero?
Antonio Tejero nació el 30 de abril de 1932 en Málaga. Cuando cumplió 19 años entró a estudiar en la Academia General Militar de Zaragoza. Poco a poco fue ascendiendo dentro de la Guardia Civil hasta que en 1974 alcanzó el puesto de teniente coronel. Unos años después, en 1981 protagonizaría el episodio histórico por el que se le conoce generación tras generación: el famoso intento de golpe de Estado el 23 de febrero, el conocido 23-F.
Ese día, se celebraba en el Congreso de los Diputados de Madrid la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) que sustituía a Adolfo Suárez al frente del Gobierno tras su dimisión. En mitad de este acontecimiento, Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo con una pistola en la mano, junto a 200 guardias civiles, al grito de ‘¡Quieto todo el mundo!’ y varios disparos que aún hoy en día se pueden ver en el Congreso.
Entonces, empezaron las 24 horas más críticas para la incipiente democracia que recién comenzaba tras 40 años de dictadura franquista. Recordamos que en ese momento España estaba en plena transición tras la muerte de Franco en 1975. Después de esta actuación en el Congreso, los militares tomaron la televisión pública, TVE, controlando por completo las comunicaciones nacionales.
Tras varias conversaciones con el entonces Rey Juan Carlos I, que condenaba el golpe de Estado, Tejero se terminó entregando ante el claro fracaso a las 10 h de la mañana siguiente, es decir, el 24 de febrero. Durante todo ese tiempo había mantenido secuestrados en el Congreso a los diputados, periodistas y personalidades allí presentes.
Fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar así como a una multa de un millón de pesetas. En 1996 salió en libertad condicional hasta que cumplió su condena completa. Después, vivió una vida discreta junto a su mujer, Carmen Díaz Pereira, alejada de los focos. Su última aparición pública fue en 2019, durante el acto de exhumación de Franco del Valle de los Caídos.
¿Tejero engañado? Las declaraciones que ponen en jaque a la cara del 23-F, tras la desclasificación de los documentos
La muerte de Tejero se ha producido el mismo día que se han desclasificado los documentos secretos del intento de golpe de Estado. Cualquier ciudadano los puede consultar ahora de forma abierta en la web oficial de La Moncloa, en el siguiente enlace.
Todavía se están analizando, pero dos de los aspectos más relevantes que se han sacado de los informes son la fuerte defensa del Rey emérito de la democracia y su oposición al golpe de Estado, y la suposición de que Tejero podría haber sido engañado para perpetrar el 23-F. Los documentos también desvelan que se preparaba otro intento de golpe de Estado para más adelante, como muy tarde en octubre de 1982.
La intervención del Rey en el 23-F
Durante estos 45 años desde el 23-F, hay mucha gente que alegaba que una de las claves de su fracaso fue la intervención del entonces rey Juan Carlos I. Tal y como revelan los documentos desclasificados, el monarca se opuso en todo momento al golpe y solicitó establecer «las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente«.
El emérito mantuvo conversaciones prácticamente continuas con los militares implicados en el 23-F durante aquella tarde, especialmente, con el general Alfonso Armada. De hecho, los informes han desvelado que tuvo una llamada con él bastante tensa. Tal es así, que en la madrugada, su discurso se volvió más duro llegando a decirle directamente al teniente general Milans del Bosch, otro de los implicados, que «cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey«.
A continuación, según se puede leer en la transcripción de los informes desclasificados, le ordenó que retirara todas las unidades que había movido y «te ordeno que digas a Tejero que deponga inmediatamente su actitud«.
“Lo han dejado tirado como una colilla”, las declaraciones de la mujer de Tejero
Otro de los aspectos destacados de los documentos desclasificados del 23-F es la suposición de que podrían haber engañado a Antonio Tejero para que fuera él la cara del golpe de Estado. Esto se ha deducido a través de algunas declaraciones de su mujer a través de llamadas telefónicas en la que señalaba «lo han dejado tirado como una colilla» o «lo han dejado solo, para no variar«. De hecho, apuntaría a que le habían dicho que el Rey estaba detrás del golpe y es lo que le habría empujado a actuar.
Intento de nuevo golpe de Estado
Por último, los informes revelan que los militares preparaban supuestamente otro golpe de Estado más adelante tras el fallido de 1981. Entonces, aseguraban que el Rey debería ser «un objetivo a batir y anular» para lograr el éxito. Se esperaba que fuera antes de finales de mayo o de principios de junio, pero finalmente no se perpetró instaurándose poco a poco la democracia española hasta hoy en día.









