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Eva, madre de una alumna confinada: «Han sido dos semanas sin trabajo ni clases»

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A. es una alumna de Bachillerato que ha tenido que permanecer confinada, igual que su clase, tras dar positivo en Covid-19

Desde que ha comenzado el curso 2020-2021, una de las mayores preocupaciones ha sido que algún estudiante diese positivo en Covid-19 y hubiese que confinar al grupo o incluso al colegio entero. De momento, según datos de la Comunidad de Madrid, son cerca de 14.000 los estudiantes en aislamiento. Es el caso de A., alumna de 1º de Bachillerato en un instituto público de San Blas-Canillejas, que ha dado positivo y ha obligado a confinar a su clase.

Su madre, que prefiere proteger su identidad y la de su hija –«porque cuando dices que has sido positivo hay gente que luego no quiere acercarse a ti»-, nos cuenta qué han supuesto para ellas estas dos semanas de aislamiento.

«Afortunadamente», explica Eva (como prefiere que la llamemos), «nos tocó justo al principio. Mi hija había estado con una amiga, que dio positivo, y al hacerse la prueba, A. también dio». Fue justo al inicio del curso y «solo coincidió con sus compañeros una hora el día de la primera presentación». La propia estudiante se encargó de avisar «ella misma en seguida al instituto».

El centro se puso en contacto inmediatamente por correo electrónico con las familias de ese grupo para que no fueran a clase. «Lo que no nos dijeron es cuándo teníamos que volver; hemos calculado los 10 días que marca la Comunidad para los que dan positivo», añade.

eva y su hija alumna confinadaEl protocolo indica que el instituto debe ponerse en contacto con Salud Pública para confinar o no al grupo. «Pero nos dijeron que no lo conseguían, así que ante la duda avisaron para que el grupo no fuese a clase».

Baja laboral para cuidar de su hija, una alumna confinada

Mientras reciben instrucciones, la vida en casa ha dado un vuelco. «Aunque mi hija es un positivo débil porque parece que ya lo pasó en marzo y debía de quedarle alguna carga vírica, he tenido que aislarla en su habitación; me paso el día limpiando y desinfectando«, explica esta madre. Cuenta que lo vive como «si tuviera piojos pero multiplicado por mil» y que se siente muy concienciada: «Probablemente otros no le pongan tanto empeño al aislamiento, pero yo entro con mascarilla en su habitación, lavo sábanas y toallas a diario, limpio el cuarto a todas horas…».

La situación ha obligado a Eva a solicitar una baja laboral: «Soy autónoma y teletrabajo, y es la primera vez en 10 años que la pido». Consciente de la merma económica que eso supone, reconoce que su tiempo ahora está dedicado a cuidar de A. y a limpiar todo el día. «Además psicológicamente lo necesito, tampoco puedo concentrarme en el trabajo». Tiene claro que «es un trastorno» y que dos semanas sin trabajar «no se aguantan tan fácilmente».

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Tampoco sale a la calle, pese a no ser un caso positivo de Covid-19, para mantener la cuarentena al convivir con su hija: «Hago la compra por internet o me la trae algún familiar». Además, se ha visto afectada su vida personal: «Teníamos el cumpleaños de mi madre estos días y no hemos podido ir».

La estudiante, sin clases

Pero lo peor de todo es «la completa incertidumbre» en la que se encuentran: «No sabemos nada ni tenemos demasiada comunicación con el instituto». La situación en relación a los estudios de su hija preocupa a Eva: «En eso sí que tengo queja porque estos días han sido perdidos para ellos; lo que tenían que ser clases ‘on line’ no lo están siendo, prácticamente no están haciendo nada». Y no solo afecta a A., sino a todo su grupo, que está confinado.

«Como es formación semipresencial, a cada clase la dividen en dos grupos, y el que se ha confinado es el de mi hija. El otro ha continuado dando clase normalmente». Al final son catorce días en casa para la estudiante y sus compañeros que realmente «han sido perdidos», pese a que deberían haber continuado su formación a través de internet.

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«Esto cojea y si no hay cámaras, pueden perder el curso», continúa Eva, «es primordial porque están en Bachillerato, no les pueden mandar a casa dos semanas, ponerles tareas y pedirles que se las autocorrijan, mientras el resto del grupo avanza». Lo que no comprende es que «otros colegios tengan videollamadas con cada profesor» y ellos no, y tampoco que «con la tecnología que hay, no puedan seguir la clase desde casa… ¡si hay hasta conciertos en ‘streaming'», dice con asombro.

También los estudiantes se quejan: «Mi hija está bastante indignada, porque piensa que el sacrificio tiene que ser para todos y que los profesores deberían involucrarse más». Sin embargo, confía en que todo se vaya solucionando.

Pruebas antes de regresar al instituto para los alumnos confinados

Otra preocupación de Eva es que, al regresar a clase, «a los alumnos que han estado confinados no les hagan una prueba PCR». Según esta madre, «hay casos de asintomáticos que tienen el virus latente hasta tres meses». Por eso considera fundamental que se les haga el test antes de volver al colegio: «Si alguno da positivo, que no vaya, porque si no no merece la pena el esfuerzo que estamos haciendo». Cree que «el instituto debería exigirlo».

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Ella realmente no sabe qué han hecho los compañeros de A., porque «este año les han mezclado» y su hija «no los conoce aún». Pero tiene constancia de que «no les han obligado a hacerse la prueba, solo se lo recomiendan, así que unos se la harán y otros no». Por eso, Eva cree que «el rastreo falla mucho».

En su caso, por ejemplo, de su entorno «no han llamado a nadie», ni siquiera se pusieron en contacto con ella misma para que fuese a hacerse la prueba al estar en contacto con un caso positivo: «Lo hice yo por mi cuenta».

Eva asegura que ahora, antes de regresar al instituto, ella misma pagará de su cuenta una PCR para su hija, «para tener la seguridad de que ya no está contagiada ya y no va a contagiar a nadie».

instituto alumna confinadaIgual que Eva y A., otras casi 14.000 familias están viviendo una situación similar al tener que ser confinada un aula tras detectarse un positivo en Covid-19. A algunos les será más fácil interrumpir sus trabajos y estudios esas dos semanas, pero otros vivirán las consecuencias con más dificultades, sobre todo aquellos con niños más pequeños que A.

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