Niños y niñas saharauis en la recepción con las familias

60 niños saharauis pasarán el verano en Madrid

Procedentes de campos de refugiados argelinos, estarán dos meses con familias de acogida

Más de 60 niños y niñas saharauis aterrizan en Madrid para disfrutar del verano fuera de las duras condiciones a las que están expuestos en sus hogares. Forman parte del grupo de 233 menores del programa madrileño ‘Vacaciones en Paz, que han llegado durante el año a la Comunidad procedentes de campamentos de refugiados saharauis.

Apenas superan los 13 años y pasarán en España dos meses con sus familias de acogida. En este tiempo, se pretende que disfruten de un entorno alejado de la situación que viven en el desierto, especialmente difícil en época estival.

Los pequeños podrán mejorar sus condiciones físicas, jugar y disfrutar con sus familias de acogida, además de tener acceso a revisiones y tratamientos médicos. Este último es uno de los puntos más positivos de la iniciativa, ya que en los campamentos no pueden acceder a ellos, con las nefastas consecuencias que esto acarrea.

Un proyecto solidario común

El programa ‘Vacaciones en paz’ cuenta con más de dos décadas de existencia. Nace de la iniciativa de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid y se desarrolla a través de la Coordinadora de Asociaciones de Solidaridad con el Sahara CEAS Sahara Madrid.

Para recibir a los pequeños, nadie mejor que el mago Cliff Gabbitas, de la Fundación Abracadabra, que ofreció un divertido espectáculo de magia e ilusionismo, logrando arrancar sonoras carcajadas y provocar caras de sorpresa en los invitados de honor.

El mago Cliff Gabbitas en su espectáculo de magia para los más pequeños

40 años de exilio

Más de 2.000 kilómetros separan Madrid de la ciudad argelina de Tinduf. Allí, asentados en campamentos de refugiados en la zona de La Hamada, miles de familias luchan por salir adelante con los escasos medios con los que cuentan.

Por delante tienen una extensión llana e infinita de desierto, una zona donde llegan a alcanzar temperaturas de hasta 50 grados. Apenas hay agua o vegetación, por no hablar de electricidad ni agua corriente. Sobrevivir allí es una tarea ardua y lo consiguen gracias a la ayuda internacional que se les brinda.

A esta zona de Argelia llegaron hace más de 40 años como exiliados, huyendo de las fuerzas opresoras marroquíes que trataban de conquistar el Sáhara Occidental. Los más pequeños forman ya parte de la tercera o cuarta generación de esta población. Una realidad para muchos desconocida, que las instituciones intentan que no pase tan desapercibida a nuestros ojos.

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